
El príncipe Harry (41) volvió a abrir su corazón ante el mundo. Durante su visita a Australia junto a su esposa, Meghan Markle, el duque de Sussex protagonizó uno de los momentos más conmovedores de su gira al confesar, frente a una audiencia de líderes empresariales y especialistas en salud mental, que tras la muerte de la princesa Diana no quería continuar como miembro de la familia real.
“No quería ese trabajo. No quería ese rol —hacia donde fuera que esto se dirigiera, no me gustaba”, declaró el príncipe, según reportó People. “Esto mató a mi mamá y estaba muy en contra de ello”.
Su discurso tuvo lugar en el Centrepiece, recinto ubicado en Melbourne Park, donde se celebró el tercer día de actividades de la pareja en suelo australiano. El escenario fue el InterEdge Summit, una cumbre sobre liderazgo y bienestar en el entorno laboral en la que Harry fue el orador principal.
Durante su intervención de 19 minutos, Harry habló con franqueza sobre los momentos más difíciles de su vida. Ante una sala en la que Meghan (44) lo observaba desde la primera fila, el duque reconoció haberse sentido desorientado en múltiples ocasiones.
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