![]()
Hagamos una rápida radiografía de la fisonomía del llamado «Rodrigato». Para así, poder asimilar y analizar con mayor exactitud ese Frankenstein que subsiste a duras penas en el Palacio de Miraflores.
Empecemos por definir que el cerebro de ese régimen es Jorge Rodríguez, un psiquiatra que se especializó en robos de elecciones y en el proceso corroído de las manipulaciónes, artimañas, y triquiñuelas de la opinión pública.
El rostro, el que le tocó darlo, fue a Delcy Rodríguez una mujer que no tuvo miedo en traicionar al mismo sistema que la empoderó y que le permitió que hiciese y deshiciese en la industria petrolera; pues, no podemos olvidar que Delcy es de la misma escuela de Tareck El Aissami, Rafael Ramirez y Pedro Tellechea, entre otros.
El Rodrigato hace rato empezó un proceso de extirpación de todos los elementos que respondían a Nicolás Maduro; se sacaron de encima a personajes como Vladimir Padrino López, Tarek Williams Saab y a varios ministros que le eran totalmente leales al actual reo de Nueva York.
Movieron la mata en los cuarteles; en el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo y acaban de empezar a estremecer al Poder Judicial para limpiarlo de la influencia de la dupla Maduro-Flores.
A la par, Jorge Rodríguez ejerce un régimen arbitrario en la Asamblea Nacional vigilando muy de cerca todos los diputados entre ellos aquellos que aún no se ven cómodos bajo el régimen del Rodrigato.
A su vez, Jorge Rodríguez ha afianzado su capacidad de influencia entre los llamados “alacranes”, pues quiere subordinar a aquellos que respondían a otros intereses como los de Diosdado Cabello o anteriormente a factores como Aissami o de Raúl Gorrin.
El Rodrigato tiene aún varias debilidades, entre ellas la del Psuv –de allí tantos rumores de la creación de un nuevo partido político–, pues el Psuv sigue bajo el control de Diosdado Cabello, por tal motivo éste sigue con poder en el Ejecutivo.
Diosdado controla el partido, sigue manejando el sistema tributario nacional, mantiene ministerios bajo su influencia y un brazo parlamentario. De allí que Cabello siga donde está. Sin embargo, esto demuestra la fragilidad de un modelo partido en dos.
El cuerpo del régimen está lacerado por el tumor maligno de sus propias rivalidades; está bajo la presión de sus intrigas, peleas internas y revanchismos cada vez más fuertes y de profundas heridas abiertas.
Es evidente que el Rodrigato por más que lo niegue o intente demostrar control, es un sistema débil, vulnerable y que en cualquier momento puede explotar. Pues, los odios cada día abren brechas en su cuerpo político. Así de sencillo.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.

La noticia no descansa y nosotros tampoco
