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jueves 23 de abril 2026
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Roberto Marrero: Es el petróleo, estúpido

Tenemos meses escuchando frases como esta: “Trump sacó a Maduro y ya tiene lo que quería: el petróleo” otra muy común “Trump es un empresario, pragmático y con Delcy ya tiene todo el petróleo que quiere… Los gringos lo que quieren es petróleo… No les interesa la democracia”.
En mi opinión hay errores en este análisis.
Los gringos quieren petróleo, ¡sí! Pero en millones de barriles, no cientos de miles. Hoy Chevron está produciendo poco más de 200 mil B/D en Venezuela, cifra insignificante para cualquiera de las grandes petroleras.
En mi opinión hay tres objetivos en la operación ABSOLUTE RESOLVE.
El primero: “control geopolítico”. Desde el 3 de enero la administración Trump tiene control sobre Venezuela; de un día para otro cambió el escenario geopolítico mundial.
El segundo objetivo: “la seguridad energética”. Este objetivo está lejos de lograrse, necesita del sector privado, aquella PDVSA de 3,8 millones B/D no existe y hoy es imposible para el gobierno interino levantar la producción sin la inversión privada.
El tercer objetivo: La Victoria política; aún sin cumplir ya que la simple salida de Maduro no basta. para el elector americano “la libertad y la democracia”, son los valores que justifican acciones militares, Si la operación es solo por petróleo, no tendrá el mismo impacto en las elecciones intermedias de noviembre. Trump necesita al menos conservar la mayoría del Senado, uno de los 33 puestos en disputa, es la vacante que dejó Marco Rubio en Florida, donde el tema Cuba-Venezuela tiene un peso importante entre los votantes.
El Secretario Rubio informó de un plan de 3 etapas: Estabilización, Recuperación y Transición. La estabilización ya está en fase final y entramos en la “Recuperación” recuperación de la economía, las instituciones, la administración hace énfasis en la reconciliación entre la oposición y las autoridades interinas, liberación de presos políticos y retorno de exiliados, generar las condiciones mínimas para una elección que, aunque es muy necesaria, nadie sabe cuándo será.
Pero esa reconciliación también es en lo económico, luego de más de 20 años de socialismo y antiimperialismo. El régimen está intentando sin éxito la reconciliación con el capitalismo; después de expropiaciones y miles de millones en pérdidas, empresas como Exxon en el propio salón Oval y Chevron recientemente, dejaron claro que necesitan normas claras y seguridad jurídica. No bastan declaraciones bonitas y buenas intenciones: esto se traduce en elegir nuevas autoridades con legitimidad constitucional. Aunque hay una enorme expectativa, la realidad económica para el venezolano de a pie es incluso peor que en enero. Luce más fácil la reconciliación entre el régimen y la oposición —bajo la tutela del imperio— que la reconciliación con las empresas petroleras, que tienen mucho que perder y ya perdieron miles de millones. En los negocios no hay sentimientos y la esperanza no basta. Aunque tenemos distintos objetivos, en esta etapa las grandes empresas petroleras son nuestros aliados; a ellos les interesa la transición ordenada en el menor tiempo posible, tanto como a los venezolanos, aunque varía el motivo… Nosotros, porque somos venezolanos y amamos la libertad y la democracia.
¿Ellos por qué lo hacen?
¿Cuál es el interés de ellos en normas claras para invertir billones de dólares?
la respuesta, parafraseando al consultor político James Carville, que le dijo a Clinton: “It’s the economy, stupid”:
“Es por el petróleo, estúpido.”
Porque Venezuela es el mejor negocio del continente y las empresas petroleras lo saben. Pero también saben que sin normas claras pueden volver a perder Billones de dólares, como les pasó con Chávez, creador de los que están hoy.

Esa necesidad de normas claras puede ser el motor de un poderoso lobby para adelantar una transición a la democracia: mientras más rápido haya normas claras, más rápido empieza el negocio. “No es por amor a nuestra tierra de gracia”, pero ¡bienvenida esa ayuda en esta coyuntura! Sin la inversión privada, el plan Trump en Venezuela corre el riesgo de fracasar.

Y por cierto… sobre que Trump es un pragmático empresario: esto era verdad en su primer período, hace más de 10 años, pero después de un primer mandato con el Congreso en contra y pandemia incluida, 4 años en oposición, sufrir un sinnúmero de ataques, persecución legal, traiciones políticas y atentados… este Trump es más político que empresario. Nadie niega su formación empresarial, pero es un político y quiere pasar a la historia.
Como venezolano, apuesto al éxito de la transición en Venezuela.

Dios te bendiga.

Roberto Marrero
Abogado y expreso político venezolano.

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