
Joaquín Chaparro Oliveros es mi amigo, pero más allá es un político de toda la vida y un hombre que a lo largo de los años ha demostrado un profundo arraigo con la democracia. Eso define su estilo, desde muy joven se adentró en la política con la doctrina socialcristiana, de la mano del partido Copei, donde siempre militó hasta que cambiaron los tiempos para algunos seudos dirigentes, pero no para Chaparro.
Fue una figura clave dentro de la Juventud Revolucionaria Copeyana (JRC) y su ala universitaria la Democracia Cristiana Universitaria (DCU) de aquel Copei combativo y democrático, no el que permanece secuestrado por el régimen de Maduro-Delcy. Joaquín define su vida a través de la coherencia política, su trayectoria no admite ambigüedades. Quienes analizan su carrera política encuentran en él a un hombre vertical, experimentado y sólido.
Su formación comenzó en los pasillos liceístas desde muy joven, antes de cumplir mayoría de edad, y su liderazgo maduró en la Universidad del Zulia.
En aquel escenario de lucha estudiantil, la JRC no solo formaba cuadros, sino que era una vanguardia que confrontaba ideas con rigor y coraje tanto en las calles como en las aulas universitarias. Bajo esa escuela de disciplina, Chaparro bregó y buscó los votos entre los universitarios para alcanzar la vicepresidencia de la Federación de Centros Universitarios (FCU). En esa época, la FCU representaba una institución que tenía un peso real y determinante en la vida política del estado Zulia. Hoy busca recuperar ese sitial.
Esa mística de servicio se trasladó luego a la gestión pública local. Joaquín Chaparro se destacó como un concejal profundamente comprometido con las comunidades de Maracaibo.
Desde la cámara municipal, el dirigente recorrió los sectores populares y atendió los reclamos de los vecinos con prontitud. Su verbo en los debates fue siempre directo y radical en su compromiso social. No utilizó la palabra como un adorno retórico, sino como una herramienta de defensa de las barriadas marabinas. Su paso por la concejalía dejó una huella de gestión presente y cercana.
La gestión de Chaparro se extendió en el ámbito de todo el Zulia, donde se desempeñó como diputado al Consejo Legislativo del Estado Zulia (CLEZ). Asimismo, su evolución política lo llevó a ser fundador a nivel nacional del partido Un Nuevo Tiempo, consolidando su peso en la estructura democrática del país.
El dirigente zuliano mantiene hoy esa misma firmeza de sus años universitarios y de concejal. Chaparro impulsa actualmente el Voluntariado con María Corina con vigor renovado. Su labor no se detiene ante las presiones del entorno ni ante las ofertas engañosas que intentan fracturar la unidad democrática. El político organiza, moviliza y orienta a la ciudadanía con la claridad de quien conoce cada rincón de su estado.
Con determinación, Chaparro ignora los “cánticos de sirena” de personajes que se visten de opositores. Estos grupos intentan atraerlo hacia las sendas oscuras vinculadas al oficialismo para quebrar su voluntad. Sin embargo, el dirigente no cede terreno ante el chantaje ni la conveniencia personal. Ante cada intento de captación, Chaparro simplemente les hace la señal de costumbre, el rechazo absoluto a todo lo que comprometa su honor y su historia.
Su resistencia personal fortalece la estructura ciudadana que hoy lidera. Joaquín Chaparro no busca atajos ni prebendas.
Su nombre genera confianza porque sabe que el liderazgo se valida en la lealtad de la gente.
Joaquín Chaparro Oliveros camina hoy con la frente en alto por las calles de su amada Maracaibo, ratificando cada día que sigue siendo un político vertical. Es hora de conocerlo y acompañarlo en el camino que decidió andar de la mano de María Corina Machado.
@angelmontielp
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