
Un esquema de lavado de dinero del Tren de Aragua descubierto en Chile ilustra cómo la expansión transnacional de la banda ha impulsado la evolución de sus mecanismos financieros.
Por Insight Crime
La policía capturó a 22 personas acusadas de lavar al menos US$4,5 millones provenientes de ventas de drogas, extorsión y sicariatos, según anunció el 22 de abril el jefe del Sistema de Análisis Criminal y Focos Investigativos (SACFI) de Valparaíso.
El esquema que ejecutaban en las regiones de Valparaíso, Coquimbo y Santiago, la capital chilena, consistía en transferir dinero ilícito a empresas fachada antes de convertirlo en criptomonedas, las cuales luego eran enviadas al exterior hasta llegar a Venezuela.
Este caso se suma a otro esquema de lavado de dinero del Tren deAragua reportado el año pasado por haber sacado del país US$13,5 millones. Este también había creado cuentas bancarias exclusivas, empresas fantasma y usado criptomonedas, una combinación de métodos que el investigador principal del caso aseguró no haber visto antes. Los fiscales en Perú reportaron otro caso similar, en septiembre de 2025, en el que miembros del Tren de Aragua enviaron dinero lavado a Venezuela y Colombia para dificultar su rastreo, antes de retornarlo a Perú mediante empresas fachada.
¿Cómo han mejorado los métodos de lavado de dinero del Tren de Aragua?
La expansión geográfica del Tren de Aragua y su amplio portafolio criminal hicieron del lavado de dinero una necesidad. Desde entonces, el grupo ha continuado perfeccionando sus métodos, incluso cuando han cambiado las necesidades de lavado de sus múltiples facciones.
El grupo transnacional de origen venezolano se expandió por la región aprovechando el éxodo de venezolanos que huían de la represión, la inseguridad y el colapso económico en su país a finales de la década de 2010. Las células de la banda extorsionaban a migrantes y traficantes de personas, y poco después establecieron sus propias estructuras para el tráfico de migrantes, utilizando su control sobre las rutas migratorias para traficar niñas y mujeres con fines de explotación sexual.
Tras su llegada a Colombia, Perú y Chile, las células del Tren de Aragua empezaron a involucrarse en economías criminales de fácil acceso, como la extorsión y el microtráfico de drogas. Aunque no han desarrollado un papel significativo en las economías criminales más lucrativas, como el tráfico transnacional de drogas o la minería ilegal, los variados portafolios criminales de sus facciones, distribuidos en amplias zonas geográficas, generan tantos ingresos que requieren métodos de lavado sofisticados para evadir la detección.
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