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La tarde del domingo sucedió en la ciudad de Paris un hecho notable por la magnitud de los daños que se causaron, por los más de 400 jóvenes detenidos y por el motivo aparentemente baladí que los originaron.
Sucedió que el equipo local, el Paris Saint Germain, en un muy reñido partido que finalizó a los penaltis… ganó por segunda vez consecutiva la Copa más prestigiosa del futbol internacional.
Nada fuera de lo común porque este equipo desde que quedó en manos del Fondo de Inversiones de Qatar… viene invirtiendo en jugadores, entrenador y nunca faltan recursos cuando se necesitan para mejorar el plante.
Buena vara del joven emir de Qatar, que funciona como empresario deportivo invirtiendo con sensatez.
Triunfar en una liga tan competida no solo se trata de dinero porque el adversario vencido… el Arsenal inglés igual está entre lo mejor del mundo… pero no soy comentarista de futbol… que para eso los hay y muy especializados.
Lo mío es la reacción violenta que desataron en Paris los hinchas del equipo ganador… la reacción de la policía que por momentos se vio desbordada… y tratar de encontrar un común denominador que sin pretender explicar lo inexplicable… nos permita a los venezolanos entender mejor el mundo donde vivimos.
Una vez comenzada la violencia que llevó a que la larga avenida que comienza en los Campos Elíseos se convirtiera en un escenario de guerra… quizás sin sentido… guerra al fin… merced a una gran amiga de origen francés que vive en Lyon pero que tiene nietos que asistieron al juego y conoce periodistas que estaban cubriendo “lo que pudiera pasar”… me llegaron video donde se observan miles y miles de jóvenes –la mayoría diría que aún no llegados a los 20 años de edad- corriendo tras la policía a la que le tiraban piedras y fuegos artificiales.
De otros servicios independientes también me llegaron videos, fotos y comentarios… en todos afloraban los lugares comunes que no se corresponden a lo que los video reporteros atestiguaron.
Incluso amistades que viven en Francia y en los Estados Unidos acusaban a la inmigración “musulmana” o “negra” como causante de una manifestación llena de testosterona y violencia durante unas horas.
Viendo bien los videos y fotos lo primero que salta a la vista es la cantidad de muchachos vestidos con pantalón corto y franela descolorida en muchos casos.
Se ve que pertenecen a estratos pobres de la sociedad francesa… evidentemente no estaban en el estadio porque los boletos de esa final eran caros y hubo caso en que se revendieron a precios cercanos a los 100. 000 euros.
Otra evidencia: la mayoría de los que se ven reventando bienes públicos, encendiendo fogatas y rompiendo vidrieras de comercios… no son ni “negros”… ni parecen “árabes”.
Aún así una amiga querida que vive en USA sugirió que eran “argelinos”… que ella “los vio poner bombas en Paris”… en los años 60s.
Esa respuesta tan lejana del blanco me dio pie para hacer esta columna intentando aclarar.
A mi entender y tras trabajar a distancia con muchachones europeos… algunos franceses… en asuntos relacionados con la información… lo que está en juego no solo en Francia sino en Europa… es la democracia que ya no da respuesta a esta cohorte de jóvenes que está creciendo… sin muchas esperanzas.
Desde que la pandemia acabó con gran parte de la clase media en el mundo… hemos regresado a una especie de Edad Media en la que poco a poco solo quedan los muy ricos… y el resto.
Estos muchachos que parecen a primera vista “rebeldes sin causa”… no son atolondrados.
Intuyen que no tendrán vivienda propia… automóvil… vacación y quién sabe si atención médica cuando la requieran.
Carecen de líder… de ideología… pero están claros en que el sistema actual no les favorece… y reaccionan como les enseñan en películas y reeels.
¡Es el germen del fascismo que es el peor enemigo de la democracia!
¡Aún hay tiempo de frenar tanto la falta de respuesta… como el inmenso y desmedido afán por ganar mucho más dinero… por parte del 1 % más rico que maneja la internet!
