
Intervención en la Catedra Pío Tamayo 25 de mayo 2026: Foro: ¿Vamos hacia la conversión de Venezuela en otra Estrella del imperio yanqui?
De nuevo, muchas gracias a la Cátedra Pio Tamayo y al profesor Agustín Blanco Muñoz, por la oportunidad de participar en la discusión de temas de especial trascendencia para Venezuela, como lo es ciertamente el caso que origina esta pregunta de la Cátedra, que bien pudiera considerarse una de las muchas consecuencias trágicas del desmantelamiento ético y moral del país —o ex país, como bien lo llama el Prof. Blanco Muñoz— luego de casi 30 años de destrucción sistemática.
En el contexto de las jornadas, “¿Qué pasó, dónde está y hacia dónde va el 03E-2026?”, la pregunta que hoy se formula la Cátedra es si vamos o no “hacia la conversión de Venezuela en otra estrella del imperio yanqui”. En una Venezuela completamente desnaturalizada políticamente, eso sería como preguntarse hacia dónde se dirige una embarcación que perdió el timón y el motor en el medio del océano. La respuesta no depende de la embarcación, sino de fuerzas externas ajenas a ella: el clima, las corrientes o las mareas. Dependerá de todo menos de quienes están dentro de ese barco.
Si en ese estado lamentable, alguien del barco se preguntara al divisar una isla cercana —o quizás algún espejismo— si el navío en esas condiciones, sin motor y sin timón, tomará ruta hacia allí, ¿cuál creen ustedes que sería la respuesta? Solo Dios lo sabe, pero sería muy improbable que ocurra, y dependerá —de nuevo— de los factores externos de los cuales la tripulación no tiene ningún control. Esto es, alguna corriente perdida, o algún viento que lleve el barco hasta allí. Pero aun en el caso de que no sea un espejismo y en realidad sea una isla, ¿qué seguridad existiría de que lo que hay en esa isla no sea peor de lo que se vive en el barco a la deriva? Ninguna. Podrían encontrarse con una isla llena de caníbales…
Esa sería en principio mi respuesta de si vamos o no a formar parte del famoso “imperio”. En todo caso, la pregunta pertinente sería: una vez que los norteamericanos ganaron la invasión del 3 de enero, pasándole por encima al existente “imperio” cubano, ruso, chino e iraní, sin contar con la ocupación del territorio fronterizo venezolano por parte de los grupos paramilitares colombianos, si ellos desean o no soltar ahora el tutelaje que inmediatamente después se estableció para Venezuela. Ya perdimos la soberanía frente a las fuerzas que de hecho ocuparon el territorio por unos minutos y se llevaron a Nicolás Maduro Moros y su esposa, situación que muchos aún se niegan a aceptar.
Sin embargo, no es solo la decisión de un “imperio” que quiera devorarnos como Estado, sino también una componente de deseo o decisión local de aceptar eso. Y es allí donde deseo enfocar esta breve intervención.
Para comenzar, la pregunta de hoy no es la correcta. La pregunta correcta es si los venezolanos deseamos o no esa condición. La pregunta formulada de la manera señalada deja afuera nuestro libre albedrío. Pareciera que debiéramos discutir acerca de si vamos a ser o no la “otra estrella del imperio yanqui”. El tema es que ya lo somos en la práctica, sin la necesidad de que haya ocurrido ningún trámite formal, porque ya ocurrió hace pocos días en China lo que denominé el año pasado el Yalta 2.0 (ver Yalta 2.0, en https://ticsddhh.blogspot.com/
Entonces, ¿desean los venezolanos ser parte de la unión norteamericana? Muchos podrían decir que existe la percepción generalizada de que efectivamente estamos interesados. Incluso escuché una declaración del presidente Trump que podría lanzarse como presidente de Venezuela y ganaría las elecciones. Y ese es el espejismo. Algunos dicen que, si se sometiera a referendo tal posibilidad, el pueblo venezolano votaría masivamente a favor de eso.
Pero hay que tomar en cuenta el momento y el contexto para preguntar a las masas algo de semejante magnitud. Si le preguntas ahora mismo a una población mayoritariamente hambrienta y enferma si desea comida y calidad de vida en un contexto de destrucción generalizada del país, ¿qué creen ustedes que respondería la masa popular? Sin importar lo que se le pida a cambio, la respuesta sería un contundente SÍ. Por lo que hay que mirar con mucho cuidado quiénes están empujando esa propuesta, porque seguramente —y fuera de cualquier consideración ideológica— están buscando un beneficio concreto con esa posibilidad. Así los interesados estarían recogiendo los mangos bajitos, como decimos en Venezuela, sin importarles que el barco esté atracando en una isla llena de caníbales.
Y hablando de masas populares, Leoncio Martínez, Leo, periodista de comienzos del siglo pasado, director del Semanario Fantoches, posiblemente conocido por esta cátedra y los distinguidos invitados a este foro, escribió un editorial memorable hace casi 90 años, en septiembre de 1936, titulado “El Significado de las Masas Populares” que me permito citar en dos pasajes fundamentales, porque pienso que su esencia tiene mucha relación con esta discusión:
“Alguien ha dicho que “los pueblos son como los niños que no saben lo que quieren”, y esta ha sido otra afirmación empleada para constatar la teoría que ahora interesa a algunos; pero con esta afirmación ocurre algo tan descabellado como con la anteriormente expuesta. Puede que los pueblos no sepan lo que quieren, pero sí conocen sus necesidades, y cuando hay alguien capaz de traducir en palabras ese sentimiento popular, alguien que redacte y relate esas necesidades, el pueblo le acompaña decididamente, como acompañó a Boves primero y a Bolívar después”.
Y más adelante añadió:
“Los pueblos no siguen a sus agitadores sino a quienes encarnen a una aspiración unánime de la mayoría. Los pueblos no conocen agitadores sino intérpretes, por eso siguen a quien les promete alimento cuando tienen hambre, a quien les habla de justicia cuando se sienten oprimidos, y hasta a aquellos que les prometen venganza cuando se sienten víctimas” Fin de las citas (ver Leoncio Martínez, El Significado de las Masas Populares, Editorial del Sábado 26 de Septiembre de 1936, Semanario “Fantoches”, Año XIV, No. 55, en https://ticsddhh.blogspot.com/
El sufrido pueblo venezolano ha caído en el transcurso de su historia en los extremos, encarnados por muchos agitadores e intérpretes. Todos conocimos al intérprete de 1998 y la resultante de su propuesta de “venganza cuando se sintieron víctimas”: casi 30 años de destrucción sistemática del país. Y como resultado volvió a creer en otro intérprete el 28 de julio de 2024, cuya promesa todavía no se ha concretado por razones que escapan a esta discusión.
Pero en el medio de todo eso apareció la operación del 3 de enero de 2026, generando una nueva promesa de liberación a manos de un nuevo actor. ¿Será este nuevo actor un agitador o un intérprete? Todos los indicadores apuntan que al parecer es un agitador que busca ganancia de rio revuelto. Y sería muy triste que los venezolanos confundan ambas definiciones por desconocimiento de su propia historia.
Como indique en una nota pasada, el Estado 51 sería un mal negocio para nosotros (ver Estado 51: un mal negocio, en https://ticsddhh.blogspot.com/
En estos días me enviaron un video titulado “Venezuela, el cofre del mundo”, que enumera en 3 minutos la grandiosidad en recursos que ya conocemos de nuestro país, pero también la resiliencia de nuestra gente. Me llamó la atención el nombre y las razones que aducen del porqué, de acuerdo a ese mensaje, la narrativa petrolera pretende esconder el resto del tesoro que existe en el cofre y la razones por las cuales las potencias se pelean por nuestro país (ver Venezuela, el cofre del mundo, en https://youtu.be/9vQVO_r7IfE). Y luego del 3 de enero ese cofre cayo en la influencia de los EEUU, como corolario de la cadena de errores cometidos por los venezolanos.
Pareciera que, geopolíticamente hablando, se están definiendo los bloques de influencia del mundo y quienes se encuentran al frente de cada uno de ellos, como ocurrió en Yalta y Potsdam en 1945, pero sin la necesidad de una guerra de por medio. Y Venezuela se encuentra en el bloque norteamericano. Y si alguno del resto de los bloques está interesado en algo nuestro, solo será posible con el consentimiento de los norteamericanos.
Aunque los EEUU regresen la soberanía y la conducción estratégica de nuestros asuntos a quienes desean unas elecciones inmediatas, difícilmente eso se hará sin estar condicionado a un alineamiento al bloque decidido mundialmente, con una garantía de no salirse de ese riel, so pena de una intervención militar.
Finalmente, no creo que Venezuela termine como un Estado Libre Asociado o un Estado de la Unión norteamericana, pero hay algo que sí puedo asegurar. Difícilmente, los factores que pretendieron ignorar el peso de la principal potencia del hemisferio en los asuntos latinoamericanos, a partir del 3 de enero deberán reevaluar utilizar nuestros territorios para organizar acciones en contra de la seguridad nacional de los EEUU. Esos tiempos ya forman parte del pasado. O dicho en venezolano para que todos lo entiendan: donde ronca tigre, no hay burro con reumatismo…
Muchísimas gracias…
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