
Dos días de protesta estuvieron los habitantes de los pueblos del municipio Acosta en el estado Falcón, al estar cansados de las necesidades que viven al tener cuatro meses sin agua por tuberías, apagones de hasta tres días y con un servicio de aseo urbano inexistente. Esto causó molestias y una de las protestantes comenzó a recibir amenazas hasta públicas por la WhatsApp.
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Dalieska Mostafá de 22 años es del pueblo Boca de Mangle, uno de los que inició la protesta en la troncal 3 de la carretera nacional Morón- Coro el pasado jueves, así se fueron sumando los habitantes de los otros pueblos que también son afectados, como Boca de Tocuyo y San Juan de los Cayos; la joven tiene una cuenta en Tik Tok donde además de contar las bondades naturales y la gentileza de sus pueblos, aprovechó para mostrar la realidad que la gente vive por la falta de agua, también publicó la protesta y con ello, muchas personas replicaron la información que se hizo viral. Posteriormente llegaron las amenazas.
Textos como que se vaya del pueblo o a dormir en otro lugar porque ya había órdenes de detenerla y mostrar “los tres Doritos después”, sin embargo, Tula como es conocida en la localidad, decidió quedarse y apoyarse en su comunidad y sus seguidores para mostrar el asedio que le tienen por decir la verdad.
La protesta
En registros de prensa se muestra que es la protesta más larga que ha tenido la región, sobre todo en una carretera nacional que une al estado Falcón con el centro del país.
Lo que causó que la policía llamara refuerzos desde Tucacas, municipio Silva y también instalaran una alcabala en Capadare. “Nos tildaron de guarimberos, pero lo que estamos es haciendo una protesta pacífica que busca tener una solución a los graves problemas que enfrentan los pueblos del municipio Acosta”, dijo la joven acompañada de un gran grupo de hombres, mujeres, niños y hasta personas de la tercera edad que protestan principalmente por la falta de agua y los apagones prolongados.

La protesta la levantaron para poder asistir a la casa de la cultura donde funciona la alcaldía y donde el alcalde del PSUV Froilán Merentes, quién había llamado a la gerencia de Hidroven para plantear una solución.
La carretera nacional la limpiaron los protestantes y grabaron videos de que habían removido los restos de ramas de árboles que habían puesto en la vía para evitar el paso de vehículos. Solo dejaban pasar casos médicos.
Pese a que estuvieron en la casa de la cultura, no hubo una respuesta concisa, al contrario les dijeron que sí iban a reparar el daño que hay en una tubería de cuatro kilómetros que deben sustituir para que les vuelva a llegar el agua desde la represa Tacarigua, pero que debían tener paciencia y esperar. “Qué más vamos a esperar si tenemos cuatro meses sin agua”.
El agua es una necesidad que los pone a correr
Los habitantes de estos pueblos afectados tienen que caminar a los municipios vecinos para cargar agua en carruchas que empujan con su propio peso, otros usan botellones de 20 litros que cargan en motos o carros.
En la entrada de la localidad hay un tanque que se llena por gravedad, esto hace que la gente camine hasta el lugar para cargar agua hasta sus hogares.

Hay camiones cisternas que les venden mil litros de agua entre 10 y 15 dólares, todo depende del vendedor y dónde haya cargado el agua. Por otro lado los pozos están prohibidos.
El detonante de la mega protesta fue la falta de agua, pero a ello se suman las necesidades por falta de servicio eléctrico que es diario y pueden pasar hasta tres días sin luz; también denunciaron que el alcalde tiene las instalaciones de la casa de la cultura y ahí instaló su despacho, dejando a cultores sin lugar, por lo que ellos deben alquilar espacios para continuar haciendo cultura y tradición en la región.
