
En un ecosistema mediático fragmentado, la frontera entre el rigor informativo y el entretenimiento viral es casi inexistente. Mientras los medios tradicionales luchan por su relevancia, una nueva generación de creadores de contenido redefine quién tiene el poder de informar. Pero, en esta carrera por la atención, ¿qué estamos sacrificando?
Según el Digital News Report 2025, el compromiso con la prensa escrita y la televisión sigue en descenso. Por primera vez, las redes sociales y plataformas de vídeo son la principal fuente de información en mercados clave. En este escenario, la figura del influencer ha dejado de ser un simple generador de tendencias para convertirse en un competidor directo —y muchas veces desleal— del periodista profesional.
El abismo ético: Verificación frente a inmediatez
La diferencia fundamental entre un profesional de la información y un creador de contenido no es el canal, sino la metodología. El periodista se rige por un código deontológico que exige contrastar fuentes, mantener la objetividad y separar el dato de la opinión.
Por el contrario, un informe de la UNESCO arroja una cifra relevante: el 62% de los influencers admite no verificar la exactitud de la información antes de compartirla. Para estos creadores, el KPI (indicador de éxito) no es la verdad, sino el volumen de likes y visualizaciones.
Dato clave: La priorización del engagement sobre el rigor convierte a los influencers en una de las mayores amenazas de desinformación (47%), situándolos al mismo nivel de desconfianza que los políticos.
Generación Z: El rechazo a lo “elitista”
El desafío es crítico entre los más jóvenes. Un estudio de la Universidad Autónoma del Estado de México revela que la Generación Z elige a los influencers por una razón simple: buscan entretenimiento y cercanía.
Apenas un 2,7% de los jóvenes sigue a periodistas profesionales en redes.
Aunque valoran el periodismo para la democracia, perciben a los profesionales como figuras distantes o elitistas.
Esta desconexión emocional es la brecha que el periodismo tradicional no ha logrado cerrar, dejando el campo libre a narrativas sin filtro ni rigor.
El “Influenciador”: ¿Evolución o intrusismo?
El debate sobre el intrusismo laboral está más vivo que nunca. Muchos profesionales denuncian competencia desleal por parte de quienes acceden a eventos exclusivos sin formación académica ni ética profesional. Sin embargo, en el Simposio Internacional de Periodismo Online (ISOJ) se plantea una alternativa necesaria: la hibridación.
Está surgiendo el “periodista-influenciador”, un perfil que:
1 Mantiene las herramientas del periodismo tradicional (investigación y ética).
2 Aplica estrategias de marca personal y lenguaje digital.
3 Humaniza la noticia para conectar emocionalmente con la comunidad sin perder la veracidad.
Mientras un periodista de investigación verifica durante semanas una trama de corrupción, un creador de contenido con un aro de luz y un smartphone logra tres millones de vistas en diez segundos especulando sobre lo mismo. En esa brecha de tiempo y rigor se juega hoy la salud de la democracia.
Alfabetización mediática: El escudo contra la IA.
Con la irrupción de la Inteligencia Artificial Generativa, capaz de fabricar noticias falsas con apariencia profesional, la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) es una urgencia democrática. La audiencia debe aprender a verificar el origen de las fuentes y evaluar los intereses detrás de cada post.
La legitimidad en el futuro no vendrá dada únicamente por el necesario título universitario, sino por la práctica constante del rigor. El método —contextualizar, interpretar y verificar— seguirá siendo el único escudo real contra la manipulación en la era digital.
Edgar Cárdenas
Periodista
Especialista en Periodismo Digital (UMA)
Maestrante en Comunicación Social (UCV)
Profesor Universitario UCV-USM
Secretario General CNP DC Caracas

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