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Del túnel de trasvase de Guamacán solo se conoce que colapsó y que un conglomerado importante de sucrenses y de neoespartanos padece las penurias de la sed. Nada se sabe de información técnica que permita precisar la magnitud y extensión del derrumbe, entre qué kilómetros se encuentra, cual es la cantidad probable de escombros acumulados, cuál sería la estrategia de extracción de los residuos y de reparación del túnel, cuánto tiempo llevaría solucionar el problema. A casi dos meses de la contingencia no se tiene información cierta. Por supuesto, esto se debe a una estrategia deliberada del régimen que busca varias cosas a la vez: mantener la zozobra de la gente y perturbarla porque no saber genera ansiedad, imponerse sobre los ciudadanos al negarse a cumplir el deber de informar, lo cual es una violación de los derechos humanos, burlarse del pueblo sin importarle su sufrimiento como una manera de cincelar en la mente de las personas que este régimen es eterno. Lo que no tiene muy claro el chavismo es que al alentar toda clase de especulaciones, buenas y malas, acertadas y erróneas, da lugar a la suspicacia y a la desconfianza, a la vez que crea un resquemor, una rabia contenida que ahora bajo este protectorado si podría estallar.
Lo que se pudo concluir al difundirse los dos videos iniciales sobre el derrumbe del túnel, es que el asunto es grave, tal como lo presagiaba el largo tiempo que llevaba la interrupción del servicio de agua. Por otra parte, la publicación, casi simultánea con los videos, de una muy buena infografía de 14 láminas, seguramente hecha con ayuda de IA, y diseñada por una compañía de consultoría, que es de suponer que el Gobierno permitió que tuviera acceso al sitio, aporta buenos datos y una estrategia de acometimiento de los trabajos en cuanto a remoción de los escombros y reparación del túnel. Aunque hay que decir que del análisis de las láminas surgen algunas interrogantes: ¿cómo se sabe cuál es la extensión del tapón, si no se puede entrar al túnel sino por su salida y no por la entrada, ya que esta está inundada?, ¿cómo se determinó la cuantía de los escombros, los 13.000 m3 que dice el informe?, ¿cómo se puede achicar la columna de agua que quedó desde la entrada hasta el tapón, si es un gran caudal?, ¿cómo podrían trabajar 3 carros mineros desde la entrada hasta el tapón, si está llena de agua?, ¿es factible cumplir el lapso de 45 días para sacar los escombros (en el supuesto de que pudieran achicar el agua y logren trabajar los 6 carros mineros simultáneamente), o estamos hablando de soluciones ingenieriles que no consideran las normales contingencias que ocurren en este tipo de trabajos? En fin que hay dudas, pero eso no demerita este muy buen trabajo que presenta una visión integral de lo que podría hacerse, con lo cual la empresa realizó lo que el Gobierno fue incapaz de hacer.
De la solución planteada por la consultora surgen algunas certezas: si el trabajo, como pretende el Gobierno, se haga con obreros a pico y pala y con carretillas (como ya se comprobó con los obreros que tuvieron que ser rescatados, afortunadamente sin pérdidas de vida), va a durar dos años y medio, solamente remover los escombros, aunque imprudentemente hayan usado dinamita. Si se utilizan los carros mineros y se repara debidamente el túnel, los trabajos podrían extenderse hasta dos años. En ambos casos, se está hablando de tiempos largos. Ahora bien, dado que la mayor angustia de la gente es la incertidumbre de no saber nada, decir la verdad aunque duela, aunque se trate de bastante tiempo para afrontar los padecimientos que causa la interrupción del suministro de agua, es un alivio saber la verdad, tener claro a qué atenerse, porque la ciudadanía está conteste que el régimen nunca informará nada cierto.
Volviendo al terreno de las especulaciones, todo hace presumir que se trata de un problema muy grave, pero no es descartable (y ojalá Dios lo quiera así) que no lo sea, y que el régimen con su característica ignorancia, incompetencia y desidia (desmanteló Hidrocaribe, desarticuló sus cuadros gerenciales y su equipo técnico, e incluso hasta permitió que se invadiera su sede, ¡un auténtico disparate¡) no pueda resolver lo que sería un problema menor; para entonces buscar una compañía reconocida y solucionar el problema, quedando los del Gobierno como unos auténticos héroes. ¡Nada se puede descartar!
Miguel Méndez Rodulfo
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