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En Venezuela, el pasado 3 de enero marcó un punto de quiebre institucional que nadie puede ignorar: Se llevaron a Maduro, pero dejaron la dictadura. No han soltado a los presos políticos, sigue la persecución y si hablas mal del régimen te meten preso (“Cambio Sin Cambios” https://www.elnacional.com/columnas/2026/04/cambio-sin-cambios/)
Si en cualquier otro país hubiera sucedido eso, hubiera habido una conmoción, pero aquí no pasó nada. ¿Miedo, cobardía, debilidad? Es desesperanza aprendida (Martin Seligman, 1960) un concepto psicológico que nos lleva a no intentar cambiar las cosas, incluso si hay oportunidad de mejorar.
Pero la apoteósica recepción de María Corina Machado en Madrid nos tiene que obligar a reaccionar, a despertar. No solo por la multitud que participó, sino por el modo como ella fue tratada por las autoridades. Fue recibida como una Jefe de Estado, igual como sucedió en Francia y en Italia.
Estas recepciones han puesto en evidencia la convicción de amplios sectores, nacionales e internacionales, de que Venezuela necesita una transición política ordenada, pacífica y legítima. Y ella es la única que garantiza una transición en paz y en democracia.
Nuestro país no puede ser gobernado sin legitimidad. El artículo 233 constitucional obliga a declarar la falta absoluta si la ausencia presidencial supera los 90 días y ya se cumplieron todos los plazos. La única forma de recuperar esa legitimidad es mediante elecciones generales inmediatas, con árbitros renovados, con observación internacional y con la participación plena de todas las fuerzas políticas. Pero antes deben realizarse los cambios en el CNE y en el TSJ. Estos cambios no son opcionales, son condiciones mínimas no negociables, para que el país pueda iniciar una transición ordenada.
La familia militar no puede permanecer ajena al momento histórico que vive el país. Su deber es garantizar que los venezolanos podamos elegir libremente a nuestras autoridades; por eso es necesario incluirla en estos cambios institucionales,
Por lo tanto, con la finalidad de evitar un escenario de anarquía y de inestabilidad social son necesarias elecciones generales ya. Prorrogarlas o impedirlas sería irresponsable y peligroso,
*Abogado
Miembro de Vente Venezuela
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