
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, negó este miércoles ante el Congreso que el objetivo de la guerra contra Irán iniciada el pasado febrero fuera forzar un cambio de régimen, a pesar de que el presidente, Donald Trump, dijo lo contrario en el primer día de conflicto.
Durante una audiencia ante un comité de la Cámara de Representantes, el jefe de la diplomacia estadounidense aseguró que su país lanzó la Operación Furia Épica el 28 de febrero para destruir un “escudo” de armas, formado por misiles, drones y la Armada, que protegía al programa nuclear iraní.
El jefe de la diplomacia estadounidense negó que con dicha operación se pretendiera derrocar a la República Islámica, a pesar de que el propio Trump, en un vídeo emitido tras el inicio de los primeros bombardeos, animó al pueblo iraní a tomar el poder.
Preguntado sobre si advirtió al presidente de las consecuencias que la guerra tendría para el mercado energético global, Rubio respondió que la Administración era consciente de ello pero estimó que el riesgo de que Irán obtuviera un arma nuclear era mayor.
La Administración de Trump, que lanzó la ofensiva sin autorización del Congreso y que no la califica como una “guerra”, asegura que la operación finalizó el pasado abril, con la entrada en vigor de un alto el fuego con Irán.
Sin embargo, Teherán mantiene el bloqueo en el estrecho de Ormuz, clave para el comercio de petróleo; Estados Unidos impone un bloqueo marítimo en puertos iraníes y ambos bandos intercambiaron fuego la pasada noche en el golfo Pérsico.
Rubio insistió este miércoles en el Congreso que la Operación Furia Épica ya terminó y que fue una “victoria” porque cumplió su objetivo: destruir la industria defensiva iraní y reducir significativamente sus reservas de misiles y drones.
Estados Unidos e Irán han intercambiado en las últimas horas mensajes contradictorios sobre sus negociaciones de paz, pues Teherán sostiene que se paralizó el intercambio de mensajes mientras Trump afirma que las conversaciones siguen en marcha. EFE
