La economía global lleva ya más de un lustro sometida a múltiples crisis. Primero fue el hundimiento por la pandemia de covid-19, que dejó la actividad empresarial en estado de hibernación. Cuando el mundo despertó, llegaron los cuellos de botella en el comercio mundial, y casi de inmediato, una crisis energética que disparó los precios de los productos básicos y desencadenó una subida de tipos de interés. El conflicto en Oriente Medio amenaza ahora con desatar otra oleada inflacionaria que vuelva a hacer mella en el bolsillo de los ciudadanos. De nuevo, material inflamable que puede usar la extrema derecha.
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