
Juan Orlando Hernández no se sale ni una línea del guion al que le ha sido fiel desde que empezaran los señalamientos que lo vinculaban al narcotráfico hace ya una década.
Por Will Grant | BBC Mundo
Extraditado a Estados Unidos en 2022, apenas días después de dejar la presidencia de Honduras, y condenado allí a 45 años de cárcel por cargos relacionados con el tráfico de drogas, fue indultado por el presidente Donald Trump el 1 de diciembre pasado.
Los fiscales que sentaron a Hernández en el banquillo lo acusaron de convertir a su país en un “narcoestado” y de haberse lucrado en el proceso, imputaciones que el político calificó de “calumnias”.
“Según muchas personas a las que respeto profundamente, ha sido tratado de forma muy dura e injusta”, justificó Trump el perdón presidencial en su plataforma Truth Social el año pasado.
Liberado de la cárcel y de los cargos, Hernández sigue sosteniendo que fue víctima de una caza de brujas, una operación política en su contra orquestada por la oposición de su país. Pero no solo.
“Es una narrativa de políticos de izquierda en Honduras y en Venezuela, (entre los cuales) hay una conexión muy fuerte”, dijo en entrevista con la BBC cinco meses después de su indulto, en un lugar que acordamos no revelar.
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