
La advertencia implícita tras la posible acusación contra el expresidente cubano de 94 años no podría ser más clara: basta con observar lo sucedido en Venezuela.
Por: NY Times
Esta semana, la administración Trump intensificó drásticamente la presión sobre Cuba. El embargo estadounidense ha dejado las reservas petroleras del país vacías. El ejército y los servicios de inteligencia estadounidenses han aumentado los vuelos de vigilancia alrededor de la isla. Funcionarios hablaron en privado de un próximo despliegue de fuerzas armadas en la región.
Y John Ratcliffe, director de la CIA, visitó la isla el jueves para presentar una exigencia contundente: cerrar las estaciones de escucha rusas y chinas y tomar medidas para reactivar la economía.
Posteriormente, fuentes cercanas a las deliberaciones del gobierno estadounidense informaron que los fiscales federales en Miami estaban preparando una acusación contra Raúl Castro, hermano de Fidel Castro.
En el gobierno cubano, es evidente que la administración Trump utilizó una acusación federal contra Nicolás Maduro, el líder autoritario de Venezuela, como pretexto para una incursión en Caracas en enero con el objetivo de capturarlo.
Se desconoce si el ejército estadounidense se prepara para una operación similar en Cuba, aunque probablemente no sea inminente. Un gran número de efectivos de las Fuerzas Especiales estadounidenses están desplegados en Oriente Medio, en caso de que se reanuden las hostilidades contra Irán.
Sin embargo, fuentes cercanas a la administración afirman que altos funcionarios al menos desean tener la opción de repetir la estrategia empleada en Venezuela.
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