
El Parque Arqueológico de Pompeya, en un esfuerzo pionero por fusionar la arqueología clásica con la tecnología de vanguardia, logró reconstruir por primera vez el rostro de un hombre que murió durante la catastrófica erupción del volcán Vesubio en el año 79 después de Cristo.
Por: La Nación
El proyecto, desarrollado en colaboración con especialistas de la Universidad de Padua, marca un hito en la investigación histórica al emplear inteligencia artificial para procesar datos esqueléticos y materiales rescatados de la necrópolis de Porta Stabia, situada en las inmediaciones de la antigua ciudad romana.
La víctima, cuya identidad permanece en el anonimato, fue hallada por los arqueólogos mientras intentaba desesperadamente alcanzar la costa en un intento fútil por escapar de la catástrofe que sepultó a la población en menos de 24 horas. Los análisis realizados sugieren que el individuo pereció en las primeras etapas del desastre, cuando la lluvia de lapilli —pequeñas piedras volcánicas— alcanzó una intensidad mortífera capaz de fracturar estructuras óseas. La escena recuperada por los expertos describe a un hombre que portaba un mortero de terracota sobre la cabeza, utilizándolo a modo de escudo improvisado frente al constante bombardeo de escombros volcánicos.

Este hallazgo físico aporta una validación empírica fundamental a las crónicas históricas de Plinio el Joven, único testigo presencial de la erupción, quien relató detalladamente cómo los ciudadanos intentaban protegerse del material incandescente con almohadas o recipientes domésticos atados a la cabeza. Además del mortero, el hombre transportaba una lámpara de aceite para intentar orientarse entre la oscuridad provocada por la densa nube de cenizas, un pequeño anillo de hierro en su dedo meñique izquierdo y diez monedas de bronce. Estos elementos, según los investigadores, componían todo el equipaje que el fallecido consideró esencial para su supervivencia en medio del caos.
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