
La crisis eléctrica en el estado Monagas mantiene en jaque al sector hotelero y turístico, comprometiendo la operatividad de los hospedajes y amenazando con el cierre definitivo de varios establecimientos si el servicio no mejora.
Por lapatilla.com
Rosana Ercoli, representante del sector y miembro de la Cámara de Comercio de la entidad, advirtió que el gremio vive un escenario de subsistencia donde deben sortear racionamientos desmedidos y una alta carga tributaria sin registrar producción.
La falta de energía se traduce en caídas drásticas de la ocupación. Ercoli detalló que las interrupciones son irregulares, sin programación ni notificación previa, y ocurren a cualquier hora.
Las fallas se extienden entre cuatro y siete horas, registrándose hasta tres cortes al día, lo que paraliza la facturación y tumba los puntos de venta y el internet. Al no poder garantizar luz ni agua, los hoteleros se ven obligados a rechazar clientes, arrastrando al sector a una pérdida de, por lo menos, el 40 % de sus ingresos.
De un total de 32 hoteles en la región —que suman unas 2.500 plazas cama— apenas dos o tres cuentan con plantas eléctricas. Sin embargo, la autogeneración no es sostenible: someter los equipos a desgastes continuos de seis u ocho horas acelera su deterioro, pues no están diseñados para operar de forma ininterrumpida.
Eso dispara los costos de reparación, a lo que se suma el calvario de conseguir combustible.
El dinamismo hotelero local no depende de temporadas vacacionales, sino del turismo corporativo vinculado a la industria petrolera y gasífera. Aunque hay expectativas por la reactivación energética para alcanzar una ocupación del 80 %, el beneficio se proyecta a largo plazo.
Frente a la asfixia económica, Ercoli aclaró que no se niegan a pagar, pero exigen condiciones para producir. Calificó de inexplicable que pese a pasar gran parte del día a oscuras, las facturas eléctricas sigan llegando con incrementos constantes.
Para amortiguar el impacto, diseñan paquetes económicos mínimos en alianza con operadores turísticos que van hacia el Delta Amacuro. No obstante, las tarifas de sobrevivencia ya no bastan para cubrir costos fijos, donde la nómina es el peso mayor.
De continuar el colapso, la alternativa inmediata para muchos propietarios en Maturín será bajar las santamarías y cerrar sus puertas.
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