
La Agencia de Salud Pública del Caribe (Carpha, en inglés) aseguró este jueves que el riesgo de contagio del hantavirus, del que se sospechan nueve casos a nivel mundial, es bajo en sus países miembros y la región.
“En este momento, el riesgo de contagio en la región caribeña es bajo”, aseguró en un comunicado la directora ejecutiva de la Carpha, Lisa Indar.
De acuerdo con Indar, el hantavirus en América es comúnmente transmitido por roedores salvajes y no por poblaciones de ratas urbanas, cuya capacidad de transmisión es menor.
Reconociendo la posición regional del Caribe como uno de los principales destinos de barcos cruceros en el mundo, por donde transitan el 44 % de estas naves y donde se reportaron unos 16,3 millones de pasajeros en 2025, la Carpha recomendó a sus estados miembros que se mantuvieran vigilantes.
Ante ello, la Carpha instó a los países caribeños a revisar y reforzar sus sistemas de vigilancia de embarcaciones, así como sus protocolos de salud, particularmente aquellos en los puertos de entrada.
Indar mencionó que el Sistema de Información de Salud y Turismo de la Carpha y el Sistema de Vigilancia de Embarcaciones del Caribe proveen avisos previos de advertencias de salud pública asociados con acomodos turísticos y viajes marítimos.
Cinco días después de que se reportara a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el primer caso de hantavirus vinculado al crucero MV Hondius, los posibles contagios se elevan a 9, después de que este jueves se haya informado de la hospitalización de una azafata neerlandesa en Amsterdam con síntomas.
El hantavirus toma su nombre del río surcoreano Hantan, ya que los primeros casos se descubrieron en soldados de la Guerra de Corea (1950-53), y es una enfermedad zoonótica (transmitida por animales) que se contrae principalmente por contacto con orina, heces o saliva de roedores infectados.
Sin embargo, el brote actual, según algunos de los casos confirmados en laboratorio, pertenece a la variante Andes, la única de la que se han registrado contagios de humano a humano por contacto estrecho, aunque no es de alta capacidad de transmisión por esta vía.
Los casos en humanos, indica la OMS, se dan con frecuencia en entornos rurales como bosques, campos y granjas.
Sus síntomas suelen aparecer entre dos y cuatro semanas después de la exposición inicial al virus, y pueden incluir dolor de cabeza, mareos, escalofríos, fiebre y problemas gastrointestinales como náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal seguidos de dificultad respiratoria e hipotensión.
El año pasado se registraron en el continente americano 229 casos, menos que en Europa (1.885) y Asia (varios miles), aunque la tasa de letalidad es mayor en América, donde según la OMS puede alcanzar el 50 %, frente a cifras que oscilan entre el 1 y el 15 % en los continentes europeo y asiático.
EFE
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