
El Partido Socialista pagó en secreto a los primeros abogados que defendieron a José Luis Ábalos y a Koldo García, según han confirmado a ABC fuentes del entorno más próximo de ambos encausados. Lo hicieron tras un pacto que alcanzaron con Santos Cerdán como secretario de Organización del partido y que se mantuvo hasta que las discrepancias entre los intereses e intenciones del partido y del exministro y su exasesor chocaron.
Por ABC
La operación Delorme saltó en febrero de 2024 con la detención de una veintena de personas, entre ellas Koldo García. Sus primeros abogados fueron dos despachos de prestigio, Medina Cuadros, primero, y el de Ismael Oliver después. Fuentes del entorno de Koldo confirman que él no abonó esas minutas porque lo cubrió el PSOE, que «se hacía cargo de la defensa». El cambio de Medina Cuadros, cuyos trabajos fueron breves y circunstanciales, a Ismael Oliver -ambos despachos han declinado responder las llamadas de este diario- se produjo en febrero de 2025, cuando Santos Cerdán, que no ha respondido las llamadas de ABC para cotejar la información con él, seguía como secretario de Organización del partido.
Oliver fue imputado la semana pasada en el conocido como caso Leire o caso cloacas del PSOE. Abogado reconocido y con vínculos con Ferraz, hizo de «vehículo de pago» -presuntamente- para que la conocida como ‘fontanera’ cobrara un sueldo del partido pero enmascarado. Según el reciente auto del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, el PSOE abonó 27.225 euros a una sociedad administrada por Ismael Oliver, quien pagó esa misma cantidad a Leire Díez pero desde otra mercantil.
La relación de Koldo García con Ismael Oliver no terminó bien. De hecho, ambos perdieron la confianza en el otro. El letrado, según fuentes cercanas al que fuera mano derecha de José Luis Ábalos, era partidario de que su defendido reconociera delito en la compra de las mascarillas a Soluciones de Gestión, la empresa de la que era comisionista Víctor de Aldama. Pero tanto Koldo como Ábalos han sostenido siempre que precisamente en la compra de mascarillas es donde no había delito alguno. Además, hubo una disputa por unas grabaciones que Koldo habría puesto en manos del abogado o al menos le habría comentado su contenido, en un contexto de «sinceridad absoluta» y el exescolta consideró que había hecho un uso «desleal». Por otro lado, fuentes cercanas a Ismael Oliver dijeron a este diario que Koldo le grabó conversaciones y que el abogado, al tener conocimiento de ello, decidió romper.
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