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viernes 6 de marzo 2026
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OpiniónWilliam Anseume

William Anseume: La USB (I) conspira contra la transición 

En la Universidad Simón Bolívar se teje una conspiración. No puede ser de otro modo. ¿Como, si no, puede interpretarse todo lo que allí sigue, nos sigue, ocurriendo con las autoridades interinas impuestas ya hace más de cuatro años?
Ahora bien, o mejor, o peor, ahora mal, la pregunta de las lochas es si esa conspiración se teje desde allá con la venía del poder universitario mayor, de quienes dirigen pues, o si se teje independiente de, digamos, Miraflores, o el Ministerio – en estos días, tal vez sea hoy, volvemos con una cartita a ver si el ministro la recibe, o responde, o atiende, en esta ola de cambios, a ver si así, sí ahora sí- ¿Todo esto que ocurre en la USB tiene el respaldo absoluto de quienes dirigen ahora el país?
Si la propuesta estadounidense, implementada a bombazos y llevadera de cabezas de poder a prisión y rendición de cuentas, en por fechorías a la vista, es de entendimiento armonioso en busca de estabilización en esta primera fase, la USB va justo en el sentido contrario, va sin freno por Tazón a toda velocidad y con ebriedad manifiesta. Porque no impera el diálogo, increible para una universidad, pero cierto. Ni siquiera entre ellos, porque circulan rumores muy encendidos por todos lados de los enconos entre quienes dirigen la universidad. Los desmanes son, además, de todos conocidos.
La arbitrariedad casi diaria, la persecución con expedientes a profesores, trabajadores, obreros y estudiantes, la expulsión de miembros electos del Consejo Directivo, las tiradas de puertas, los insultos y humillaciones, son el orden del día , en un lugar que se ha convertido en inhóspito hace mucho. ¿Será por ello que hacen mofa algunos estudiantes de la UCV en videos que hablan de la soledad de la Simón? Por no hablar del desconocimiento más abrupto de la institucionalidad. Reglamentos e instrumentos normativos, dejaron de cumplirse, en la Comisión de Apelaciones, ahora descalificada desde la casa rectoral, tanto como contra la Comisión Electoral.
Por no hablar de los servicios o el campus y sus destrucciones visibles. El babo en la piscina olímpica, el Laberinto Cromovegetal de Cruz Diez perdido entre la tierra, será, el oxidado Espejo Solar de Alejandro Otero. Todo da cuenta físicamente, como el Pabellón de Biología, del deterioro inmenso. Pero de los sueldos no hablan, ni de los presos políticos, ni de nada que al país le interese en realidad. Académicamente se reporta la misma impresión física. Faltan muchos profesores. No solo en matemáticas o idiomas, en todas las áreas. ¿Por qué será? Y encima, los enquistados nada hacen, nada dicen, nada escuchan. Persiguen y persiguen. Retaliación tras retaliación. Como ocurre con los espacios: la Casa del Profesor, los del IPP -al que ahora con una comisión del Consejo Directivo pretenden echarle mano- no para ayudar económicamente o gerencialmente, no- para apoderarse y destruir lo poco que queda.
¿Así vamos a la paz? Difícilmente. Porque en la USB no hay paz con la miseria -nunca un dicho tan antiguo calzó tan re bien. El señor ministro debe escuchar y proceder a destituir a esas autoridades, a solicitarles la renuncia si pretenden alguna salida elegante que todos aceptaríamos, a gestar en lo más inmediato las elecciones rectorales. Y si no, hay que pedirle la renuncia o destituir al ministro. Nos vemos en el ministerio.

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