domingo 1 de marzo 2026
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Villca Fernández revive sus días como preso político: “El Helicoide es el asesinato en vida de una persona”

Para Villca Fernández, pasar por El Helicoide equivale a una forma de muerte en vida. El ex preso político, desterrado de Venezuela por orden del Ejecutivo en 2018, asegura que esa prisión destruye a la persona, la sumerge en un “infierno” del que se sale transformado y marcado para siempre. “El Helicoide es el asesinato en vida de una persona», afirma. 

El activista sostiene, además, que quienes han estado detenidos allí por motivos políticos no escapan a tratos crueles ni a torturas, una afirmación con la que resume la gravedad de lo que, según su experiencia, ocurre dentro de ese centro de reclusión.

El centro de reclusión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), ubicado en Caracas, es catalogado por diversas organizaciones nacionales e internacionales, y por las propias víctimas, como un centro de tortura. En ese espacio, Fernández pasó más de dos años, tras ser detenido el 31 de enero de 2016 en el estado Mérida, por agentes de ese cuerpo de seguridad.

El Helicoide
Foto: El Diario

Para el momento de su detención, Fernández tenía una orden de captura en su contra por las protestas antigubernamentales de 2014. En ese entonces, el exministro de Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, lo acusó en cadena nacional de supuestos hechos de conspiración para la “desestabilización” del país, por lo que se mantuvo en la clandestinidad por más de dos años hasta su captura.

“El día que me detuvieron estaba parado en una esquina conversando con unos compañeros, en Mérida. Era el desfile de Carnaval (…) Estaba escondido y ese día salí y me fui al desfile porque tenía varios años sin ver a mis seres queridos. En realidad no fui a ver el desfile, sino a ver si podía encontrarme con mis familiares”, recordó el activista en una entrevista exclusiva para El Diario. 

De acuerdo con el testimonio de Fernández, fue arrestado por de realizar una publicación en Twitter (actualmente X), en respuesta a las declaraciones de un funcionario del gobierno en la televisión estatal, aunque recalcó que las autoridades tenían años tenían años persiguiéndolo. En entrevistas previas, Villca aseguró que su detención por un tuit fue una «excusa jurídica».

“Ese tuit lo hice a las 9:00 am del día que me detuvieron y la semana anterior ya habían intentado detenerme”, aclaró. 

La Fiscalía General acusó a Fernández por los delitos de instigación al odio y divulgación de información falsa, imputación que Amnistía Internacional consideró, en un comunicado en 2017, tenía “motivaciones políticas”.

“Bienvenido al infierno”

Antes de llegar a El Helicoide, Fernández contó que fue llevado a una casa de “seguridad” ubicada en la urbanización La Mara en el estado Mérida, lugar que describió como un centro de tortura. Allí permaneció alrededor de 10 horas para luego ser trasladado al aeropuerto militar de la ciudad de El Vigía, donde lo esperaba un “jet privado con funcionarios del Sebin de Caracas”.

“Cuando iba en el aire me golpeaban con los fusiles, me interrogaban, querían que les diera la ubicación de dirigentes estudiantiles en la época que estaban en la clandestinidad o los líderes de la resistencia más buscados. Me amenazaban con lanzarme del avión. Ahí comenzó mi tortura, esposado de pies, cintura, brazos y cuello; lo que llamamos el pulpo”, relató el ex preso político. 

Villca Fernández revive sus días como preso político: “El Helicoide es el asesinato en vida de una persona”
Foto: Villca Fernández

Tras aquel traslado y su llegada a El Helicoide, en Caracas, recuerda que el funcionario que lo recibió le dijo “bienvenido al infierno”, una metáfora que, aseveró, coincidía con lo que se vivía dentro de ese centro de reclusión. 

“Si eso no es el infierno, tal vez el infierno debe parecerse porque lo que se vive ahí adentro es realmente algo infrahumano, te hacen sufrir en lo físico y psicológico. El sistema que diseñaron está para acabarte, destruirte física, psicológica y moralmente. Buscan tu destrucción como ser humano, que lo pierdas todo. Pueden llevarte a un nivel tan bajo que la persona pide morir o intenta, incluso, suicidarse”, sentenció. 

Fernández comentó que en su tiempo en El Helicoide estuvo recluido en varias celdas como la preventiva tres, los espejos, el tigrito y en una que daba al frente de la celda en la que estuvo detenido el exgobernador del estado Zulia, Manuel Rosales. “Le llamaban el pasillo de Rosales”, acotó. 

“En la celda de los espejos estuve totalmente aislado, sin derecho a nada, con una cadena de funcionarios al frente de la celda, día y noche. Es una celda sin puertas, solo rejas, y con la luz prendida siempre”, recordó. 

Pese a que fue recluido en El Helicoide, el activista reveló que los agentes lo llevaron en dos oportunidades a la celda conocida como La Tumba, que estaba ubicada en la sede del Sebin en Plaza Venezuela, lo que consideró como un mecanismo para atemorizarlo. Aclaró que no fue recluido allí de manera permanente, sino para “pasar el día”. 

Las torturas en su contra

El Helicoide fue el lugar en donde Fernández vivió en carne propia las torturas que desde 2014 ya denunciaban otros ex presos políticos que estuvieron en el recinto. Muchos que compartieron cárcel con él lo recuerdan constantemente guindado; episodios que él confirmó.

“Estuve guindado con esposas en la mano izquierda por un mes y eso me generó problemas, salí con problemas de circulación. Cuando me asomaba en las rejas de los pasillos en las mañanas, los pasillos amanecían (llenos) de compañeros guindados, como si fueran murciélagos, como si fueran cadáveres de película. Todos guindados y golpeados. Es impresionante, eso psicológicamente le afecta a uno”, expresó el activista.

Villca también denunció que los efectivos le pusieron una bolsa en la cara “con gas lacrimógeno”, mientras era golpeado en el estómago. 

Villca Fernández revive sus días como preso político: “El Helicoide es el asesinato en vida de una persona”

“Recuerdo que una vez intentamos hacer una huelga de hambre dentro de las instalaciones y ellos nos dieron una golpiza tremenda. Después que nos golpearon, recuerdo que me bajaron como si fuera un costal de papas, me agarraron por los dos pies y otros me agarraban por los brazos y me estiraban, me golpeaban y luego me pasearon por todo El Helicoide para que todos los presos vieran lo que estaban haciendo. Era un mensaje claro”, detalló.

Además de las torturas físicas, Villca confesó que su experiencia en El Helicoide le causó traumas psicológicos que le siguen afectando actualmente, como la falta de sueño y sensación de alerta.

Si estoy durmiendo y tengo un sueño muy sensible o siento y escucho a alguien cerca, brinco, reacciono feo, a veces golpeo. Es producto de todo lo que viví allá adentro (…) Escuchar un manojo de llaves me pone en alerta de inmediato, me recuerda las llaves de los funcionarios del Sebin que cuando sonaban era porque venían a abrir las rejas y cada vez que abrían en las noches o madrugada había un comisario con un mazo de madera. Cuando buscaba a alguien, eso era tortura, era palo (golpes) seguro”, describió. 

Durante su encierro le colocaron un grillete en su pie izquierdo, lo que también calificó una “tortura” debido a que el aparato emitía vibraciones cada media hora y debía ser cargado por él mismo. 

“Eso era una tortura diaria, eso no te dejaba dormir. Además, tenías que cargarlo tú mismo sin poderlo quitar. Tenías que agarrar y enchufarte (…) más de una vez agarré la batería y voló (la lanzó) por la reja y se estrelló en el pasillo”, contó.  

Villca comentó que durante el tiempo que estuvo en El Helicoide perdió el 80 % de sus piezas dentales, sufrió de hipertensión, problemas con el azúcar, en la columna y daños en las muñecas debido al tiempo que estuvo guindado con las esposas.

Rebeldía frente a la injusticia

Villca Fernández argumentó que dentro de la prisión su conducta no respondía a su convicción moral. A diferencia de otros presos que, según su relato, solían moderar su comportamiento con el tiempo, él asumió que su condición de preso político implicaba una responsabilidad distinta: no moldearse a la reclusión, sino resistir.

“El deber de todo preso político es conquistar su libertad. Y no había un solo día en el que yo no pensara cómo escaparme de ese lugar. Lo normal no significa lo correcto. Y yo no estoy acostumbrado a callarme las cosas que no son normales”, exclamó.

Fernández sostuvo que su encarcelamiento fue consecuencia directa de su activismo y de su postura contra el sistema político venezolano. En su visión, aceptar las reglas internas del centro habría significado validar aquello que consideraba injusto, tanto en su caso como en el de otros detenidos.

“Yo estaba encerrado ahí por levantar mi voz, por mis ideas, por la lucha por un país diferente. Yo conspiraba a diario contra un sistema criminal que cada día que avanzaba era peor. Nunca quise casarme con ningún partido político; me casé con Venezuela, me casé con la resistencia”, agregó.

Villca Fernández revive sus días como preso político: “El Helicoide es el asesinato en vida de una persona”
Foto: @VillcaFDEZ

Desde esa perspectiva, explicó que su prioridad nunca fue obtener beneficios carcelarios o un trato preferencial, sino que se dedicó a denunciar lo que ocurría tras los muros de El Helicoide y generar presión pública. Recalcó que entendía que cualquier acto de protesta tendría consecuencias, pero consideraba que el silencio era una forma de complicidad.

“Mi idea no era que me trataran bien, ni tener beneficios, ni que me dieran llamadas. Mi idea era que tenía que salir de ahí porque no tenía que estar ahí. No quería que me visitaran en la cárcel, quería que me visitaran en mi casa”, dijo el activista. 

Contó que las protestas internas como cacerolazos, gritos de libertad y denuncias sobre las condiciones de reclusión, fueron parte de una estrategia para visibilizar lo que, según afirmó, ocurría dentro del centro de detención. Describió que los reclamos se basaron en exigir acceso a un baño digno, posibilidad de asearse diariamente y el rechazo a castigos o aislamientos prolongados.

“Yo no tengo por qué defecar en una bolsa delante de todo el mundo, tengo derecho a tener un baño. Yo peleaba por mejores condiciones, por los derechos de quienes estábamos ahí”, argumentó.

Años después de aquellos episodios, afirma que el hecho de contar con varios presos políticos detenidos en el mismo lugar fortaleció la organización interna y la decisión de confrontar a las autoridades penitenciarias. A su juicio, eso incrementó la tensión y derivó en represalias.

“Cada vez que había tortura empezábamos a levantar la voz, a hacer cacerolazos adentro, a gritar libertad. Cada día éramos más irreverentes ante la situación que estábamos viviendo. Nos empezamos a revelar, pero eso tuvo un costo. Las torturas, el aislamiento, el cercenamiento de tus derechos humanos, el no tener derecho a visitas, muchas cosas”, expresó Fernández. 

“El destierro es lo peor que me ha pasado”

El 14 de junio de 2018, tras dos años y medio en prisión, Villca Fernández fue sacado de El Helicoide para ser desterrado de Venezuela hacia Perú. La decisión se dio tras una intervención del gobierno y Parlamento peruano, debido a la solicitud del padre del activista, quien es de nacionalidad peruana y pidió al gobierno de ese entonces apoyo. Sin embargo, más allá de verlo como una libertad, para el activista fue “el peor castigo” que le impusieron. 

 “El destierro es lo peor que me ha pasado, fue el peor castigo que me pudieron haber dado. Terminaron de arrebatarme todo lo que amaba, por lo que había luchado. Alejarme de mi tierra, mis raíces, mi gente, mi familia, amistades. Hay gente que no volveré a ver nunca más, gente que amaba, que llevo tatuada en el alma. Amigos y compañeros que se quedaron en ese infierno (El Helicoide) y que el destierro me evitaba seguir luchando para verlos libres. Ha sido duro, todos los días me pregunto cuándo podré volver y si cuando vuelva no voy a ser un extraño, no me van a ver como un extranjero en mi propia tierra”, expresó Villca con la voz entrecortada.

Villca Fernández revive sus días como preso político: “El Helicoide es el asesinato en vida de una persona”
Foto: El Comercio Perú

Fernández tiene al menos 11 años sin ver a su mamá, a su papá más de 5 años, al igual que a sus hermanos. Indicó que todos sus familiares huyeron del país debido a que, pese a estar fuera de Venezuela, se mantuvo una “persecución” en su contra. 

“Estaba en Perú y en 2020 Nicolás Maduro me acusó de encabezar el asalto a un cuartel en Venezuela y solicitó mi extradición. En Perú, me conseguí a los funcionarios del Sebin que me custodiaban, siguiéndome. Eso me hizo salir huyendo de Perú (…) ha sido una persecución constante; en Colombia estuve y me intentaron secuestrar un par de veces, el saber que mi destino puede ser el de Ronald Ojeda (exmilitar venezolano asesinado en Chile) o el de Franklin Calderón (militar que murió en 2019 bajo custodia) es sumamente preocupante”, expuso. 

Orden de deportación de EE UU 

Villca vive en Estados Unidos desde el 19 de septiembre de 2022, donde corre el riesgo de ser deportado por orden de las autoridades de ese país, según informó el activista el 20 de febrero, a través de su cuenta de X. La medida se dio luego de que le negaran la apelación que presentó a la decisión de cerrar su caso de asilo en 2025.

“Me vine a Estados Unidos creyendo que este era el lugar más idóneo donde podía tener un poquito de seguridad. Y bueno, hoy me consigo con que este país decidió que yo no era elegible para estar acá y tengo una orden de deportación”, dijo el ex preso político a El Diario. 

Explicó que en su caso, las autoridades le aplicaron lo que se denomina Acuerdos de Cooperación de Asilo (ACA), que se refiere a los tratados de Estados Unidos con países de Centroamérica como Guatemala, Honduras y El Salvador que se había suspendido en 2021 y se retomaron en 2025 en las políticas migratorias por la administración de Donald Trump, sumando a Ecuador, Uruguay y Paraguay en los tratados.

Cuando anunció la decisión de las autoridades estadounidenses, Fernández expresó lo “lamentable” que era ver nuevamente su “vida en peligro”. Explicó que existen múltiples evidencias de la persecución a la que está expuesto, así como pruebas en medios de comunicación y organizaciones internacionales que han documentado su caso. 

Frente a esta situación, la Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos (TLHRC, por sus siglas en inglés), un órgano bipartidista de la Cámara de Representante de Estado Unidos, advirtió, a través de una publicación en X, que el activista venezolano se enfrenta a nuevas torturas de efectuar la deportación. 

“Se enfrenta a una posible deportación, donde podría sufrir tortura, la misma que ya sufrió durante dos años en una prisión venezolana. Debería tener todas las oportunidades para permanecer en un lugar de refugio”, se lee en la publicación. 

Por su parte, Carolina Jimenes Sandoval, presidente de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) recordó que Fernández fue un preso político por lo que considera “imperativo” que se le respete el derecho al asilo en EE UU. 

Una demanda contra Nicolás Maduro por torturas 

Pese a la situación migratoria que enfrenta, Fernández junto a los abogados Kelvi Zambrano, José Valderrama y Julie Vanessa Siado formalizaron ante la Sección de Derechos Humanos y Procesamientos Especiales (HRSP) del Departamento de Justicia de EE UU, una solicitud de apertura de investigación en contra de Nicolás Maduro, conforme a la Ley contra la Tortura (18 U.S.C. §§ 2340–2340A).

Esta legislación permite ejercer jurisdicción cuando el presunto responsable de actos de tortura se encuentra en territorio de Estados Unidos, sin importar dónde se hayan cometido los hechos. 

En ese contexto, los denunciantes consideran que Maduro, debe ser investigado por responsabilidad penal directa e indirecta, bajo la doctrina de responsabilidad de mando.

“Estamos solicitando que se le agreguen cargos a Maduro por delitos de tortura. EE UU es firmante de la Convención Internacional Contra la Tortura y según las leyes internacionales, EE UU puede juzgar a personas que hayan cometido delitos de tortura, pero el victimario tiene que estar en territorio estadounidense”, destacó el activista.

La denuncia, a la que tuvo acceso El Diario, expone que entre los años 2013 y 2026 se habrían cometido detenciones arbitrarias, tratos crueles y actos de tortura contra dirigentes opositores, activistas y miembros de la sociedad civil, como “parte de una política de Estado orientada a reprimir la disidencia”. 

Villca Fernández revive sus días como preso político: “El Helicoide es el asesinato en vida de una persona”
Foto: Perú 21

“Estos actos fueron perpetrados por funcionarios públicos y agentes de las fuerzas de seguridad e inteligencia del Estado venezolano, quienes actuaron bajo autoridad de ley, con intención específica y mientras las víctimas se encontraban bajo custodia o control físico, en ejecución de órdenes directas o indirectas, o con el consentimiento, aquiescencia o tolerancia deliberada de Nicolás Maduro Moros”, se lee en el documento. 

El activista comentó que fue habilitado un correo electrónico para que las víctimas de torturas en distintas partes del mundo puedan adherirse a la denuncia y aportar testimonios que fortalezcan el expediente.

Tras años de persecución e injusta detención, Villca Fernández enfrenta hoy una nueva amenaza: la posibilidad de ser deportado desde Estados Unidos. Su lucha se concentra ahora en dos frentes urgentes y decisivos; frenar su deportación y lograr que avance la demanda interpuesta contra Nicolás Maduro por torturas, en un intento no solo por protegerse, sino también por sentar un precedente de justicia para él y todas las víctimas.

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