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Un arquitecto venezolano impulsa un patrimonio «vivo» en el Casco Antiguo de Panamá

Fotografía del 13 de marzo de 2026 que muestra al arquitecto venezolano, Eduardo Izaguirre, hablando durante una entrevista con EFE en Ciudad de Panamá (Panamá). Un edificio histórico de la Ciudad de Panamá que albergó en el siglo XX al icónico Bazar Francés, la primera tienda por departamentos de lujo conocida en esta capital, es objeto de un proyecto de restauración que lo convierte en patrimonio «vivo», abierto a su propia comunidad y a otras, afirma Izaguirre?, constituyendo un aporte a la creación de espacios sociales en una urbe en la que no abundan. EFE/ Carlos Lemos

 

Un edificio histórico de Ciudad de Panamá que albergó el icónico Bazar Francés está siendo restaurado para convertirse en un espacio cultural y social abierto a la comunidad, en una iniciativa que busca revitalizar el patrimonio urbano en una ciudad con escasez de estos espacios, según explicó a EFE el arquitecto venezolano Eduardo Izaguirre.

Se trata del edificio Heurtematte y Cia, diseñado por el arquitecto Rogelio Navarro (1906-1942), uno de los precursores del Movimiento Moderno en Panamá, e inaugurado en 1935 en el barrio de Santa Ana.

Esta edificación de 5.000 metros cuadrados de construcción es, de hecho, un ejemplo de la Arquitectura Moderna con algunos detalles Art Déco, según explica el arquitecto nacido en Venezuela hace 42 años y graduado de la Universidad Simón Bolívar (Caracas).

Fotografía del 13 de marzo de 2026 que muestra al arquitecto venezolano, Eduardo Izaguirre, hablando durante una entrevista con EFE en Ciudad de Panamá (Panamá). Un edificio histórico de la Ciudad de Panamá que albergó en el siglo XX al icónico Bazar Francés, la primera tienda por departamentos de lujo conocida en esta capital, es objeto de un proyecto de restauración que lo convierte en patrimonio «vivo», abierto a su propia comunidad y a otras, afirma Izaguirre?, constituyendo un aporte a la creación de espacios sociales en una urbe en la que no abundan. EFE/ Carlos Lemos

 

Está sometido desde 2016 a un proyecto de restauración – el primero que asumió Izaguirre en Panamá – en el que «obviamente se cumplen con todas las normativas, rigurosas» que dicta el Patrimonio Histórico, destaca el arquitecto.

Izaguirre reside en la capital panameña desde hace 10 años. Migró a la capital panameña para asumir nuevos retos profesionales en su ámbito, que ya ejercía en una Venezuela convulsa, donde también se involucró en proyectos urbanísticos que no llegaron a cuajar.

Los primeros tres años habitó en el propio Casco Antiguo lo que, en sus propias palabras, le dio una visión más amplia de este lugar que es Patrimonio de la Humanidad reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura o Unesco.

Arquitecto, diseñador urbano y fotógrafo, Izaguirre participa en varios proyectos de restauración en el Casco, con roles en la parte técnica de la arquitectura que incluyen la conceptualización, el desarrollo y todas las fases de acompañamiento en la aprobación documental por parte de las autoridades en cada una de las edificaciones intervenidas.

«Tenemos varios proyectos que tienen una tipología por lo general bastante convencional, es decir, un edificio residencial con planta baja comercial, pero también estamos en este proyecto del edificio Heurtematte y Cia, que hemos llamado ‘Bazar Francés, Pasaje Creativo’, donde realmente hay una disrupción en lo que es el uso de la edificación», afirma.

Fotografía del 13 de marzo de 2026 que muestra la fachada del edificio Heurtematte y Cia, diseñado por el arquitecto Rogelio Navarro (1906-1942), e inaugurado en 1935, en el barrio de Santa Ana en Ciudad de Panamá (Panamá). Un edificio histórico de la Ciudad de Panamá que albergó en el siglo XX al icónico Bazar Francés, la primera tienda por departamentos de lujo conocida en esta capital, es objeto de un proyecto de restauración que lo convierte en patrimonio «vivo», abierto a su propia comunidad y a otras, afirma a EFE uno de sus responsables, el arquitecto venezolano Eduardo Izaguirre?, constituyendo un aporte a la creación de espacios sociales en una urbe en la que no abundan. EFE/ Carlos Lemos

 

Este edificio es ahora una plataforma para el encuentro de vecinos, de emprendedores del sector del arte y la creatividad, de organizaciones civiles que trabajan por la infancia y de otras comunidades «que van a poder conseguir en esta renovación un puente de conexión», destaca el arquitecto.

«Siento que esto es una capa de un patrimonio vivo que quizás a veces es un poco más intangible que lo construido», y que se distancia de la percepción de aquella restauración monumental, grandilocuente, que llega a sentirse ajena, afirma este profesional inmigrante.

Un espacio histórico abierto a la comunidad

El barrio de Santa Ana «mantiene la vida de vecindario», y frente al edificio se encuentra la plaza homónima, «que es una de las más hermosas del Centro Histórico», en la que aún se puede ver a los jubilados sentados en sus bancas, unas condiciones que guiaron la concepción del uso de Heurtematte y Cia restaurado, comenta Izaguirre.

Es una construcción «peculiar incluso dentro del tejido del Casco Antiguo, pues es bastante grande y tiene un rol de conector», lo que se conoce como «un edificio pasaje», entre la Avenida Central y la Avenida B, de las más activas de la zona.

Fotografía del 13 de marzo de 2026 que muestra un área del interior del edificio Heurtematte y Cia, diseñado por el arquitecto Rogelio Navarro (1906-1942), e inaugurado en 1935, en el barrio de Santa Ana en Ciudad de Panamá (Panamá). Un edificio histórico de la Ciudad de Panamá que albergó en el siglo XX al icónico Bazar Francés, la primera tienda por departamentos de lujo conocida en esta capital, es objeto de un proyecto de restauración que lo convierte en patrimonio «vivo», abierto a su propia comunidad y a otras, afirma a EFE uno de sus responsables, el arquitecto venezolano Eduardo Izaguirre?, constituyendo un aporte a la creación de espacios sociales en una urbe en la que no abundan. EFE/ Carlos Lemos

 

El vestíbulo de la Avenida Central está abierto desde hace dos años, cuando se pudo «habilitar y está sirviendo para hacer eventos, encuentros de emprendedores», mientras que el vestíbulo de la Avenida B está aún en obras, explica el arquitecto mientras hace con EFE un recorrido por las instalaciones.

La restauración ha conservado «el alma del edificio», pues se mantienen elementos del piso original, a veces con vetas, en el vestíbulo de la Avenida Central, donde los techos han sido desnudados y están en obra gris adrede, para darles un toque industrial a este espacio flexible, como explica el arquitecto.

El edificio, que conserva en sus altos su fachada original, abrió en 1935 como el Bazar Francés, «y luego estuvo muchos años cerrado. La reactivación de este edificio ha tenido esa característica de estar abierto a la comunidad», resalta Izaguirre.

«Esta es la contribución que me gusta destacar: El Bazar Francés sirve de puente para una capa que tiene que ver con la dimensión humana, con la dimensión intangible del patrimonio vivo, de poder ser plataforma para los ciudadanos, los diseñadores, los vecinos y que encuentren en un recinto dentro del Centro Histórico una venta de oportunidad, de intercambio, de experiencia, de vivencias», agrega el arquitecto. EFE

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