
La Casa Blanca planea construir una extensa instalación subterránea de control de seguridad para visitantes de 3.066 metros cuadrados, como parte de un esfuerzo de renovación más amplio en la remodelación del complejo impulsado por el presidente Donald Trump.
Por CNN
La nueva entrada de siete carriles exigiría que los visitantes y los grupos de turistas pasen por debajo de un parque cercano antes de acceder a los terrenos para visitas guiadas o eventos, según los planes enviados el viernes a la Comisión Nacional de Planificación de la Capital (NCPS, por sus siglas en inglés), responsable de aprobar la construcción en terrenos y edificios federales.
La propuesta se debatirá en la reunión del 2 de abril de la NCPC, de acuerdo con la agenda provisional de la comisión. Will Scharf, presidente de la comisión, también se desempeña como secretario de personal de Trump.
La nueva instalación se construiría en el emplazamiento de la antigua Ala Este, que fue demolida repentinamente el otoño pasado para dar paso a un salón de baile planificado de más de 83.600 metros cuadrados como parte del proclamado “proyecto de legado” de Trump. La próxima reunión de la NCPC también incluirá una votación sobre el salón de baile propuesto.
Desde hace decenas de años se habla de construir un complejo subterráneo de vigilancia. El Servicio de Parques Nacionales comenzó a realizar estudios para hacerlo tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Pero, aunque se añadió una estructura similar en el Capitolio de Estados Unidos, múltiples intentos de construir la versión de la Casa Blanca fueron frenados por falta de financiación para un proyecto tan ambicioso.
Esos planes, dijo a CNN una fuente familiarizada con el asunto, fueron “rechazados por todos lados” por el Congreso, el Servicio Secreto y la Casa Blanca.
“No podemos costearlo, nadie trabajaría en ello, el Departamento del Interior no lo aprobaría”, dijo la fuente.
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