
Un adolescente de 17 años fue hospitalizado de urgencia el pasado lunes 25 de mayo tras sufrir la mordedura de un tiburón mientras se encontraba a bordo de una embarcación a varias millas de la costa de Galveston, Texas. A pesar de la gravedad de las heridas y de una posterior falla mecánica en el bote, la inmediata intervención de su padre fue determinante para mantenerlo con vida.
Por Clarín
El incidente en alta mar y la maniobra de rescate
El hecho ocurrió alrededor de las 3:15 p.m. cuando la Oficina del Sheriff del Condado de Galveston solicitó el apoyo de la Guardia Costera de los Estados Unidos ante una emergencia médica en el agua.
El joven se encontraba en una lancha junto a su padre y una tercera persona a unas dos horas de la costa, por lo que las autoridades marítimas y la patrulla de playa enfatizaron que el incidente ocurrió en alta mar y no tuvo relación con las actividades turísticas de la orilla. Según los reportes, el ataque se desató en el momento exacto en que intentaban subir al tiburón a bordo de la propiedad.
Al ver la severidad de la herida y el intenso sangrado de su hijo, el padre reaccionó en cuestión de segundos y le aplicó un torniquete de emergencia. Esta acción crucial estabilizó al menor mientras emprendían el regreso hacia el puerto de Galveston Yacht Basin. Sin embargo, la situación se complicó cuando la embarcación sufrió una avería mecánica cerca de las escolleras (jetties), quedando varados en el Golfo de México y forzando un despliegue urgente de la Guardia Costera.
Lea más en Clarín
La noticia no descansa y nosotros tampoco
