
Cuando era niño, mi papá solía sintonizar los sábados en la radio un programa del profesor José Antonio Calcaño, un sabio pedagogo que contestaba toda clase de preguntas de los oyentes y, al concluir sus respuestas, sentenciaba: “suficiente es suficiente”, con su tono de voz característico.
Quiero parafrasear la frase del ilustre maestro, perenne en el recuerdo, enfocándola al momento venezolano y decir también: “suficiente es suficiente”, denotando un “ya basta» y poniendo las cosas en su lugar.
Cumplimos un periodo negro de 27 años, en el que participaron decididamente, en medio de amenazas, decenas de heroes venezolanos que ofrendaron sus vidas por la libertad, y otros centenares de miles fueron víctimas de persecución y torturas. Pero, como sociedad, en su conjunto, fracasamos ante la bota infame, impune y ladrona de la ignominia.
Hay que reconocerle a Donald Trump que, arriesgando su capital político, tuvo el coraje de descabezar al régimen, invicto en latrocinios, persecuciones y torturas. Esto es un logro singular e indiscutible, y se agradece altamente.
Igualmente, María Corina Machado merece recibir el reconocimiento debido, sin mezquindades y ruindades, por haber escalado por su temple y alcanzado los mayores éxitos contra el ecosistema criminal, mostrándolo desnudo de cuerpo entero, con sus procacidades y miserias, que llevaron a la destrucción de la nación, sus instituciones y la República.
Hoy día es la líder indiscutible y legítima de la nación y ejerce la representación de los que no tienen voz. Ha conducido con coraje una campaña admirable. Con razón carga sobre sus hombros el Nobel de la Paz.
Vemos con recelo revolotear en la escena a algunos politicastros, los falsarios opositores de siempre, sin representación, aprovechándose de cualquier confusión, al acecho, surgiendo con sus recurrentes codazos en medio de la oscuridad. Hay que quitarles la capucha y denunciarlos por su falta de grandeza e inconsecuencia con el momento estelar que vive la nación para alcanzar, al fin, la libertad ansiada y escurridiza.
Ahora salta a la palestra Enrique Márquez, y sobre él diremos que celebramos su libertad después de una prisión injusta de un año y verlo abrazado con su sobrina nos produce una alegría sincera. Esto motiva a seguir pidiendo la libertad de todos los presos políticos, muchos en huelga de hambre, y solidarizarnos con madres desoladas que esperan en la intemperie, al lado de las mazmorras, justicia para sus seres queridos. Todos los presos deben salir sin dilaciones obscenas. Qué espera el régimen tutelado, derrotado y desmoralizado, para actuar en consecuencia y liberar a todos los que faltan, civiles y militares.
Aspiramos a la constitución de un Consejo Nacional Electoral con integrantes independientes, de conformidad con la ley y poseedores de calificación moral y técnica. Somos de la opinión de que el ingeniero Márquez con militancia política no debe formar parte de él ; además, su actuación anterior como rector vicepresidente e integrante de uno de los directorios opacos dejó mucho que desear. Sumemos su participación en las elecciones espurias como candidato presidencial en 2018. Además, ciertos personajes voluminosos que lo rodean le sustraen la confianza política que pueda generar. Dime con quién andas y te diré…
Deseamos que pronto pasemos, de manera combinada, a la segunda y tercera fase; que cese el nepotismo del Rodrigato dominando el país. Nos sentimos incómodos con la incorporación de los causantes de la tragedia ejecutando ideas que no comparten y ganando tiempo. Rechazamos desde la conciencia la impunidad por presuntos delitos cometidos. Continuamos bajo sumisión. Apostamos por la recuperación institucional de Venezuela, comenzando con el poder judicial.
¡Libertad plena para todos los presos políticos!
