
El Departamento de Estado está imponiendo nuevas sanciones el jueves al gobernante de Cuba Miguel Díaz-Canel y su familia, a Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, así como a varias otras entidades cubanas, mientras la administración intensifica la presión sobre los dirigentes cubanos para que emprendan reformas democráticas en la isla gobernada por el partido comunista.
Por Nora Gámez Torres | El Nuevo Herald
La administración está sancionando a la esposa de Díaz-Canel y primera dama oficiosa de Cuba, Lis Cuesta Peraza, y al hijastro de Díaz-Canel, Manuel Anido Cuesta, así como al hijo de Castro Espín, Raúl Alejandro Castro Calis.
Díaz-Canel y Castro Espín ya estaban bajo sanciones de EEUU, pero hasta ahora sus familiares habían podido viajar, y en el caso de Anido Cuesta, vivir en el extranjero sin repercusiones. Fuentes del Herald dijeron que Anido Cuesta, que vive en España, ha viajado últimamente a países extranjeros como enviado oficioso de su padrastro.
Castro Espín, a quien se había rumoreado que habían ascendido de coronel a general, fue el negociador cubano clave con la administración de Barack Obama para establecer relaciones diplomáticas, y su designación señala que la administración podría verlo esta vez más bien como un obstáculo en las conversaciones en curso con Cuba. El gobierno de Trump eligió en esta ocasión a un interlocutor diferente dentro de la familia Castro, el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
El secretario de Estado Marco Rubio también está sancionando al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, a los Comités de Defensa de la Revolución y al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, una organización que difunde “la ideología radical del régimen cubano en el extranjero,” y que, dijo en un comunicado, apoya actividades de inteligencia y contrainteligencia cubanas. También fue sancionada Amistur Cuba SA, la agencia de viajes del Instituto.
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