domingo 1 de marzo 2026
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Rosmit Mantilla, ex preso político de El Helicoide: “Las torturas son una política de Estado en Venezuela”

“El Helicoide es el lugar que me cambió la vida. Donde entendí realmente en manos de quién estaba”, de esta manera describe Rosmit Mantilla, dirigente político en el exilio, su paso por el centro de reclusión del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Caracas, un espacio en el que estuvo desde el 2 de mayo de 2014 hasta el 17 de noviembre de 2016, cuando fue excarcelado tras ser operado por una serie de problemas de salud.

“Fue el lugar donde viví dos años y medio. Imagínate ese sentimiento que tienes cuando caminas por la calle, un hombre en una moto te intenta robar, corres, llegas a tu casa y ahí pasas el susto. Pero imagínate que ese susto nunca acabó y duras dos años y medio con esa angustia”, explicó Mantilla en una entrevista exclusiva para El Diario al describir lo que representó su reclusión en El Helicoide.

En 2014, decenas de activistas de la oposición venezolana fueron encarcelados en medio de las protestas antigubernamentales: entre ellos Mantilla. Estas manifestaciones se intensificaron a partir del 12 de febrero, con movilizaciones que protagonizaron los estudiantes en varias ciudades del país, y que se extendieron hasta junio de ese año. En ese momento, se contabilizaron al menos  43 muertos y más de 3.000 detenidos.

En el caso de Rosmit Mantilla, el Ministerio Público lo acusó por delitos de instigación pública, intimidación pública, obstaculización de vías, incendio de edificios públicos y privados, daños violentos y asociación para delinquir. De acuerdo con las leyes penales del país, estos delitos implican una pena máxima de seis años de cárcel.

Rosmit Mantilla, ex preso político de El Helicoide:  “Las torturas son una política de Estado en Venezuela”
Foto: EFE

En reseñas de ese año realizadas por Amnistía Internacional, se lee que la detención contra Mantilla estuvo basada en la denuncia de una persona anónima que aseguró que el activista recibió dinero de un supuesto grupo de empresarios para financiar las protestas en Caracas.

Las autoridades indicaron que durante el registro del domicilio del dirigente político encontraron, presuntamente, panfletos con llamados a las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro y supuestos sobres con dinero. 

Sin embargo, tanto Mantilla como sus familiares han negado en reiteradas oportunidades las acusaciones. También denunciaron ante Amnistía Internacional que los funcionarios sembraron las pruebas. “Colocaron dinero en unos sobres y marcaron los sobres con los nombres de las plazas donde grupos de manifestantes habían instalado campamentos en señal de protesta contra el gobierno”.

Un cronista de las torturas en El Helicoide

Desde hace años, varias las denuncias han surgido por casos de torturas dentro de El Helicoide como los casos de Antony Vegas, Villca Fernández y Dylan Canache. Mantilla no escapó de esta realidad durante su detención. Aunque aclaró que no sufrió torturas físicas, sino psicológicas, aprovechó su encierro para documentar los testimonios de los reclusos que sí recibían castigos severos.

“Las torturas son una política de Estado en Venezuela. Yo entrevisté a varios presos, incluidos los involucrados en el caso de Robert Serra, al que mató a Eliécer Otaiza y a los Polichacao, y me di cuenta de que la estructura era exactamente la misma. La misma forma de aprehenderlos, de llevarlos a un punto de tal estrés que alucinaban”, contó. 

Recordó que sus compañeros de prisión coincidían en que los custodios, luego de forzarlos a un proceso de “agilamiento” (cansancio extremo), con los ojos vendados, y tras decirles cosas sobre sus familias, procedían a insinuar que “les cortarían las orejas”. 

“Cuando los llevaban al punto más extremo de estrés, sin tocarlos todavía, les decían: ‘Te vamos a cortar las orejas’. Usaban un dedo o un bolígrafo, y estas personas (los detenidos), con los ojos vendados y en tal nivel de estrés, sentían que la oreja colgaba y que la sangre corría caliente por la piel. Pero eso nunca pasó. Este testimonio me lo dieron todos los que entrevisté”, detalló Mantilla. 

Rosmit Mantilla, ex preso político de El Helicoide:  “Las torturas son una política de Estado en Venezuela”
Foto: Captura de video

El activista también presenció las torturas contra otros reclusos; incluso, dijo, curó a varios que llegaban a las celdas cubiertos de sangre. “Los encerraban en cajas de madera gigantes, las clavaban y dejaban días a esas personas ahí muriéndose de hambre, haciendo sus necesidades encima”, prosiguió. 

Mantilla describió otra de las torturas que los agentes aplicaban contra los presos en El Helicoide, a la cual llamaban “la polea”. Esta práctica consistía en amarrar las manos de la víctima hacia arriba y colgarlos, de modo que todo el peso recayera sobre su propia resistencia física.

También aseguró que presenció cómo aplicaban descargas eléctricas a muchos detenidos, mientras que a las mujeres las maltrataban con golpes en el vientre.

“Buscaban mucho maltratarles el vientre con patadas. Los golpeaban para que hicieran declaraciones falsas y les mostraban fotos de sus familiares”; mencionó Mantilla. 

Durante el tiempo que estuvo preso también documentó el testimonio del autor intelectual del homicidio de Robert Serra, quien, según contó Mantilla, estaba recluido en una celda que los funcionarios cubrían por completo para que los demás presos no lo vieran. Recuerda que la persona se quejaba del dolor y fue cuando, por su interés de saber quién era, logró verlo al subir la tela que ponían a esa celda.

El dirigente aseguró que tiene por escrito el testimonio del hombre y las torturas que sufrió, así como de las personas que lo agredieron en la cárcel.

Torturas, extorsión y hacinamiento

En su testimonio, Mantilla reitera las torturas que le relataban los demás reclusos: abusos que iban desde la presión psicológica mediante amenazas a familiares y el aislamiento sensorial, hasta la “tortura blanca”, que implica estar en una habitación con luz artificial constantemente y no poder escuchar ningún ruido del exterior, y las descargas eléctricas. 

“Creo que soy el único de toda esa generación que nunca fue torturado físicamente (…). Muchos despertaban como con síndrome de Estocolmo y decían que había policías ‘panas’, y para mí eso era inaceptable. Mi rol estaba claro”, argumentó.

Reconoció que hubo funcionarios que no participaban en las torturas, pero sí extorsionaban. 

Rosmit Mantilla, ex preso político de El Helicoide:  “Las torturas son una política de Estado en Venezuela”

El activista contó que dentro de El Helicoide se presenciaban actos de extorsión contra empresarios detenidos en esa cárcel. Según su testimonio, a estos presos les cobraban altas sumas de dinero en dólares para poder adquirir productos. También denunció la presunta venta de boletas de excarcelación o libertad a dichos presos en montos que iban entre los 3.000 y 4.000 dólares. “A veces no los liberaban”.

El ingreso masivo de personas desató una crisis de hacinamiento en El Helicoide. Las autoridades pasaron de recluir a unos 60 presos por celda a aglomerar entre 300 y 400 detenidos en un solo espacio, según dijo Mantilla.

Contó que en una oportunidad un comisario le llegó a leer pasajes del «Apocalipsis» de la Biblia mientras le hacía amenazas sobre su familia y su destino en la cárcel. Este hecho se registró luego de que, junto con otros presos políticos, hicieron un huelga de hambre en El Helicoide para exigir que sacaran de una celda de tortura a compañeros que estaban en otra sede del Sebin. 

“En algún momento, junto con mis compañeros, intenté hacer una huelga de hambre para que sacaran de La Tumba (en la sede del Sebin de Plaza Venezuela) a Gerardo Carrero y a Lorent Saleh. Tras seis horas de huelga, vino un comisario a leerme la Biblia”, relató Mantilla. 

La excarcelación llegó gracias a un problema de salud

Mantilla tenía problemas en la vesícula y dos meses antes de su excarcelación su abogada solicitó un traslado al Hospital Urológico San Román. Aunque la medida no fue aplicada en el tiempo que su defensa pidió, con los días, un guardia le informó que sería trasladado al centro de salud, donde pudo ver a su abogada, padres e incluso a su mascota.  

Relató que en la consulta ingresó un funcionario del Sebin que presenció todas las evaluaciones que le realizaba el especialista que lo diagnosticó con cálculos biliares y una infección urinaria.

“(El doctor) me hace un eco y ve algo en la pantalla y me mira y dice ‘hay que hacer dos exámenes’ y me aprieta la mano duro. No entendí la seña, y era que me iban a operar, pero no quería decir nada para que no lo evitaran. Los policías comenzaron a ponerse nerviosos”, reveló Mantilla. 

Rosmit Mantilla, ex preso político de El Helicoide:  “Las torturas son una política de Estado en Venezuela”
Foto: EFE

De acuerdo con el dirigente político, las autoridades impidieron en ese momento su operación y fue sacado del hospital, desde donde protagonizó un video que se viralizó en 2016, cuando se subió a la patrulla del Sebin que lo iba a regresar a la prisión para gritar: “Arriba Venezuela, son dictadores y asesinos. No lo vamos a permitir. Viva Venezuela”. 

Tras esa acción, fue trasladado a la sede del Sebin en Plaza Venezuela. “Ahí me atendió un médico cubano. Me dijo: ‘Firma aquí de que tú estás perfectamente’ y en donde iba mi firma escribí: ‘la verdad la tiene mi doctor’. El tipo (médico cubano) se puso agresivo”, relató. También aseguró que en ese momento entró un comisario que intentó agredirlo físicamente.

Tras este hecho, Mantilla fue trasladado nuevamente a El Helicoide y ubicado en una celda solo.

“Improvisaron una celda que era una sala de reconocimiento como en las películas, que hay un vidrio y te ven desde afuera y yo estaba del lado en donde entraba la gente a reconocer. Detrás de este vidrio había otra celda improvisada y ahí tenían a otros presos (..) me metieron ahí en un colchón sucio, no había luz, no me dejaban ir al baño, no me dejaban tomar mis medicamento yo dije ‘aquí me voy a morir’¨, enfatizó.

Durante el tiempo que estuvo encerrado allí, solo, desde otra celda recibía apoyo de otros presos políticos como Villca Fernández, quien junto con los otros detenidos exigían que al dirigente le permitieran recibir comida e ir al baño. 

Reconoció que en varias ocasiones lo intentaron trasladar al Hospital Militar para que pudiera recibir asistencia médica, pero él se negó por temor y exigió ser atendido en una clínica con su médico tratante. 

“Todos los días intentaban llevarme al Hospital Militar y yo me negaba. Decía ‘voy a mi clínica. Si voy al Hospital Militar, hay médicos cubanos y me van a matar’”, dijo.

Ante su negativa, recordó que en una oportunidad los detenidos que estaban en la otra celda se lograron contactar con él a través de un audífono. Describió que los presos políticos introdujeron el aparato por una ranura que había entre las dos celdas, se lo puso en el oído y fue cuando escuchó a una compañera decir: “Por favor, no te niegues más a ir al Hospital Militar, estamos trabajando para que te operen y te liberen”, recordó. 

Las autoridades trasladaron a Mantilla al Hospital Militar de Caracas el 11 de noviembre de 2016. En el recinto, un especialista alertó a los custodios sobre el delicado estado de salud del preso político: la vesícula ya comprometía su páncreas.

De allí fue trasladado al Hospital Urológico San Román, tras una solicitud que Mantilla le realizó a uno de los políticos que se sentó en la mesa de diálogo que hubo ese año entre dirigentes de la oposición y el gobierno. 

“Me operaron con los policías dentro del quirófano. El pasillo y todo el San Román estaba rodeado de policías (…) Me lograron operar y los médicos estaban dilatando el tiempo para mi recuperación y esperar si ocurría algo”, contó, haciendo referencia a los que se conversaba en la mesa de diálogo. 

El Helicoide
Foto: El Diario

Durante esa espera, mantuvo contacto con un integrante de la mesa de diálogo. Cuando dejó de recibir respuestas, grabó un video para denunciar que el Sebin lo devolvería a El Helicoide, por lo que iniciaría una huelga de hambre pese a su frágil estado de salud.

“Me metí al baño y grabé un video diciendo: ‘Si ven este video es porque me llevaron otra vez al Sebin recién operado. Voy en huelga de hambre’. Resulta que al sexto día, ya mentalizado, comienzo a ver que se van desapareciendo las patrullas. Abro la puerta de mi habitación y en el pasillo no había ni un policía”, recordó. 

Precisó que desde la ventana de la habitación pudo observar el momento en que llegó un comisario del Sebin y le entregó un documento a un funcionario. Ese día, fue excarcelado tras recibir una orden de libertad firmada por el Sebin. Poco después de salir, Mantilla afirmó en una entrevista con Fernando del Rincón: “Maduro me robó la salud, pero no mi voluntad”.

El exilio de Rosmit Mantilla

Mantilla reside actualmente en Francia. Llegó en julio de 2017 con la intención de permanecer solo tres meses, tras recibir una invitación de la Asamblea Nacional francesa para exponer la situación de los derechos humanos en Venezuela.

Sin embargo, tomó la decisión de quedarse después de que miembros del gobierno venezolano lo nombraran en la televisión estatal. 

Ante esa situación, los diputados partidarios del presidente francés, Emmanuel Macron, le ofrecieron ayuda con el asilo político, condición migratoria que aceptó tras ver el documental Mujeres del caos venezolano, de la cineasta franco-venezolana Margarita Cadenas, en donde mostró las vivencias de la abuela de Mantilla mientras él estuvo detenido. 

“Fui a ver la película, ese día que me ofrecieron el asilo, y vi a mi abuela llorando, porque además ella (la cineasta) fue a casa de mi abuela, durmió allá, vio como mi abuela me cocinaba, como lloraba por mí cárcel y yo dije, ‘no voy a volver’», relató.

“Es el principio del fin”

Desde el exilio, Mantilla interpretó los hechos del 3 de enero en Venezuela -que resultaron con la captura y extracción de Nicolás Maduro tras una operación militar estadounidense- como un punto de quiebre en la historia del país. 

“Para mí significó el principio del fin. Lo vi como un evento, sin tener ningún tipo de expectativa, pero después me di cuenta de que se habían llevado a Maduro. La gente está desesperanzada, pero hay un hecho importantísimo y es que se llevaron a Nicolás Maduro del gobierno, y estamos tan rodeados de desgracias que no lo hemos entendido”, dijo.

Considera que el proceso que vive el país tras la detención de Maduro “es doloroso, lento e incómodo”, pero que, a su juicio, derrumbó discursos no solo dentro de las filas del gobierno, sino a dirigentes políticos que “apelaron al diálogo y le daban oxígeno al gobierno”.

Rosmit Mantilla, ex preso político de El Helicoide:  “Las torturas son una política de Estado en Venezuela”

“Creo que hubo bombas físicas que explotaron, pero también hubo bombas morales que acabaron con muchos discursos y desmontaron un sistema que tiene años funcionando y cuando digo sistema no quiero decir chavismo, es todo lo que el chavismo corrompió (…) Hace unos meses atrás, un dirigente de la oposición decía que la clandestinidad de María Corina Machado era una decisión personal, que eso no era la política de la Plataforma Unitaria. Eso fue vergonzoso porque la verdad es que más de la mitad de la plataforma estaba en la clandestinidad”, argumentó. 

Desde Francia, su nuevo hogar, Rosmit ratificó su confianza en la líder opositora María Corina Machado e hizo un llamado a los ciudadanos venezolanos para que también tengan confianza, pues a su juicio, es la primera vez en cerca de 30 años que hay una esperanza. 

El testimonio de Rosmit Mantilla es uno de los muchos que organizaciones de derechos humanos han documentado para denunciar torturas y tratos crueles en El Helicoide. Aunque las autoridades han anunciado su cierre para ser remodelado como un centro social, el recinto es y será un símbolo de los graves maltratos y abusos que, según múltiples denuncias, sufrieron allí numerosos presos políticos.

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