
Barbado, canoso, esposado y envejecido fue como apareció Álex Saab hace una semana en Miami tras ser extraditado a Estados Unidos. Así se marcó el más reciente capítulo del polémico empresario colombiano, exaliado de Nicolás Maduro y acusado de una serie de escándalos de corrupción en Venezuela, por los cuales fue enviado por segunda vez a tierras estadounidenses. Allí tendrá que volver a responder ante la Justicia por cargos de lavado de activos que podrían significarle hasta 20 años de cárcel.
Por Semana
Esta no es la primera vez que Saab está en una cárcel de Estados Unidos. En 2020 fue capturado en Cabo Verde por las autoridades estadounidenses, que lo señalaban como el principal testaferro de Nicolás Maduro, para luego ser extraditado un año después. Posteriormente, fue encarcelado hasta diciembre de 2023, mientras el régimen venezolano hacía una fuerte campaña mediática y diplomática para lograr su liberación.
Al empresario barranquillero se le cumplió un milagro cuando el Gobierno de Joe Biden pactó un canje de prisioneros con Venezuela y un supuesto acuerdo para que la dictadura de Maduro realizara elecciones democráticas. Con ello, Saab volvió triunfante a Caracas, y unos meses después Maduro se declaró ganador en unos comicios fraudulentos en los que el chavismo se había burlado de Estados Unidos. Pero todo empezó a ser una cuenta contrarreloj.
Hace unos meses, Saab parecía intocable en Venezuela, en un fortín político donde permanecía custodiado por el aparato institucional del régimen de Nicolás Maduro, que lo había nombrado ministro del Poder Popular de Industrias y Producción Nacional tras su liberación negociada.
Era común ver a Saab en elegantes eventos de la dictadura junto con su esposa, la modelo italiana y viceministra Camilla Fabri. Se le vio pasear por lujosas tiendas y eran conocidos sus intentos para amedrentar legalmente a cualquier periodista que hablara sobre sus casos abiertos en la Justicia.
El castillo de naipes de Álex Saab se derrumbó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, y con la llegada de Delcy Rodríguez todo cambió. Fue destituido de su cargo en el ministerio, la misma suerte que corrió su esposa. El empresario desapareció de la opinión pública y reportes sin confirmar dicen que fue capturado por las mismas autoridades venezolanas por pedido de Estados Unidos, las mismas que durante años lo custodiaron y apoyaron en su liberación. Finalmente, fue extraditado el pasado 16 de mayo.
“No creo que Venezuela tuviera mucho margen para negarse a una exigencia de Estados Unidos en las circunstancias actuales. Además, esto ocurre pocos días después de varios gestos de presión política muy fuertes de Washington sobre Caracas. Todo apunta a que fue una decisión tomada bajo presión más que una iniciativa soberana del Gobierno venezolano”, le dijo a SEMANA el periodista investigativo Gerardo Reyes, autor del libro Álex Saab, en el que cuenta los secretos del caso del empresario.
Ahora Saab se enfrenta a la Justicia estadounidense por el escándalo de las Clap. Como explica Reyes, era un esquema basado en comprar alimentos y medicinas de muy baja calidad y cercanos al vencimiento, empacarlos en países como México y Colombia, y luego venderlos al Gobierno venezolano a precios exorbitantes, después de sobornar funcionarios públicos. Asimismo, cuenta que “lo más indignante es que las víctimas finales de esos productos eran los sectores más vulnerables de Venezuela, especialmente niños y familias pobres”, pero también habría corrupción ligada al petróleo.
“Allí se menciona que Saab habría aprovechado su influencia para obtener contratos petroleros multimillonarios vinculados a PDVSA. Sin embargo, la acusación profundiza mucho más en el esquema de los Clap que en los negocios petroleros, a pesar de que estos últimos pudieron mover cantidades mucho mayores de dinero”, sostuvo Reyes sobre el indictment publicado contra Álex Saab.
Ahora el camino para Saab parece complicado, ya que, como se mencionó, por los cargos de lavado de activos podría enfrentar una pena de hasta 20 años. Mientras tanto, el propio régimen venezolano reniega de él y lo tilda de traidor, de haber presentado una cédula venezolana falsa y de hasta haber colaborado con las agencias de inteligencia estadounidenses por años, algo que podría ser clave para su futuro, teniendo en cuenta que podría ser un testigo esencial en los procesos por narcotráfico contra Nicolás Maduro.
Jorge Rodríguez acusó directamente al empresario colombiano de ser un colaborador de Washington, algo de lo que se sabía poco desde su liberación, pero en lo cual ahondó esta semana. “Desde 2019, y de eso nos enteramos ahora, el tema de Álex Saab es un tema de él con agencias estadounidenses. Ya se van a enterar todos y todas ustedes de qué tipo de relación tenía y tiene Álex Saab con esas agencias”, afirmó el presidente de la Asamblea Nacional y hermano de Delcy Rodríguez.
“Saab alcanzó a colaborar con la DEA y sostuvo reuniones con agentes federales y fiscales estadounidenses. Eso está documentado en expedientes judiciales y también en investigaciones periodísticas. Entregó información sobre sus operaciones y llegó incluso a transferir millones de dólares como parte de un acuerdo de cooperación. Sin embargo, ese proceso nunca se consolidó completamente y terminó rompiéndose antes de que él se entregara formalmente a la Justicia estadounidense”, le explicó Reyes a SEMANA.
Ahora, Saab tendría dos escenarios en Estados Unidos: negociar con las autoridades o ir a juicio. El encauzamiento no parece una acusación especialmente amplia o contundente en su contra, ya que es un solo cargo, y eso es compatible con la idea de que podría haber una negociación en marcha, lo mismo que se dice que estaría haciendo Hugo ‘el Pollo’ Carvajal, exjefe de inteligencia del chavismo.
“Hay otro elemento importante: los agentes de la DEA y el FBI quedaron muy frustrados cuando fue liberado tras el intercambio de prisioneros de 2023. Por eso, si Saab quiere negociar ahora, no bastará con convertirse en testigo contra Nicolás Maduro. Tendría que aportar más información, lo que alguien me describió como ‘sangre fresca’ desde Venezuela”, dijo el periodista y escritor.
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