
Existe un mercado de petróleo que opera al margen de sanciones, de organismos internacionales como la Opep y que no está ni conectado al sistema bancario mundial. Son las «refinerías teteras» de China, que proliferan en la provincia de Shandongy actúan como compradoras oportunistas del crudo sancionado que consiguen a precio reducido.
Por Cristina J. Orgaz | BBC Mundo
Sin ellas, sería my complicado poner en el mercado internacional los barriles con descuento procedente de Rusia, Irán y Venezuela
Estas pequeñas plantas rudimentarias, independientes de las petroleras estatales chinas conocidas como «The Big Three» -PetroChina, Sinopec, y Cnooc-, tienen más margen de beneficio y menos burocracia que ellas.
De hecho, el término «tetera» (teapot) nació en los años 90 para describir a refinerías privadas, que operaban con tecnología obsoleta y una capacidad de procesamiento muy limitada. Eran, en esencia, pequeñas «ollas a presión» en comparación con las grandes refinerías gubernamentales.
Durante décadas, sobrevivieron procesando residuos de combustible y operando en la sombra de la legalidad. Todo cambió en 2015, cuando el Gobierno chino, en una decisión estratégica, les otorgó licencias para importar crudo directamente.
De la noche a la mañana, las «teteras» se modernizaron y agruparon, llegando a representar hoy cerca del 20% de la capacidad de refinado del gigante asiático. Es decir, del mayor importador de petróleo del mundo.
«Para finales de 2016, 19 refinerías independientes habían recibido cuotas por un total de 1,48 millones de barriles por día, una cifra superior a las importaciones netas de petróleo de un país como España», explica Erica Downs, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia y autora del informe «El ascenso de las refinerías independientes de China».
El gobierno chino pasó de intentar cerrar estas plantas durante dos décadas a integrarlas formalmente por varias razones estratégicas. La principal, dice el informe, es que el presidente Xi Jinping buscaba que las grandes petroleras estatales fueran más eficientes y por eso aumentó la competencia en el mercado interno.
Estas pequeñas refinerías independientes tienen capacidades de refinamiento que van de 40 mil a 214 mil barriles diarios, según datos de S&P Global.
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