
La entrega de la credencial presidencial al presidente electo Nasry Asfura por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras no solo formaliza su designación, sino que también sella el cierre administrativo de uno de los procesos electorales calificados por las propias autoridades como “sumamente complejo y atípico”, abriendo paso a una transición institucional cuyo desenlace está previsto para el 27 de enero, fecha en la que Asfura asumirá la jefatura del Ejecutivo para el período 2026–2030.
Por Infobae
Para observadores y analistas, este paso reviste un valor simbólico adicional en el contexto político de Honduras, donde los procesos electorales han solido estar marcados por conflictos y cuestionamientos. Como detallaron expertos, la acreditación oficial del ganador refuerza la percepción de continuidad democrática y transmite un mensaje de estabilidad tanto al escenario interno como ante la comunidad internacional, validando que el calendario político sigue su curso institucional.
Desde la perspectiva del órgano electoral, la entrega de la credencial no constituye un simple trámite protocolar, sino la confirmación jurídica del acceso al poder. Como remarcó la presidenta del CNE, Ana Paola Hall, este acto “acredita no solo al presidente electo, sino también a los designados presidenciales que integrarán la fórmula de gobierno”, consolidando así el resultado de las urnas y cerrando todas las etapas legales: desde la convocatoria y votación, hasta la validación final.

El proceso electoral que culmina con esta acreditación fue descrito por Hall durante la ceremonia como uno “sumamente complejo y atípico”, afectado por obstáculos institucionales y presiones heredadas de administraciones previas.
A su juicio, “estas dificultades no tienen precedentes en la región por su magnitud y naturaleza”, lo que incidió directamente en el desarrollo de varias fases del proceso electoral.
A pesar de ese contexto desfavorable, el órgano electoral reafirmó que la jornada de votación del 30 de noviembre de 2025 se desarrolló con normalidad. Se destacó la “participación ciudadana significativa” y la presencia de misiones de observación nacionales e internacionales, factores que, según el CNE, permitieron validar el resultado y facilitar la transición hacia la etapa de acreditación.
El propio presidente electo, Nasry Asfura, aprovechó la entrega de la credencial para expresar un mensaje institucional. Durante su intervención, agradeció a los consejeros del CNE, a todos los funcionarios y empleados vinculados a la organización de las elecciones y a diversos actores institucionales que, citando sus palabras, “contribuyeron a la defensa del orden constitucional y del proceso democrático”.
Además, reiteró su gratitud a su equipo de campaña, a los candidatos de su partido y a su familia, así como su compromiso con la población hondureña: “Trabajaré por el bienestar del país una vez asuma el cargo”.
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