
La nueva colección de Carolina Herrera es una oda al poder creativo de las mujeres artistas, mecenas, galeristas, coleccionistas y musas, las mismas que este jueves lucieron sus propuestas de otoño-invierno en Nueva York.
La marca de la diseñadora venezolana, que dirige creativamente Wes Gordon desde 2018, convocó en un local del distrito de Meatpacking a unas doscientas personas, entre ellas figuras de la moda y la música como Hiba Abouk, Emilia Mernes, Lauryn Hill, Lux Pascal, Tabita Von Fustenberg u Olivia Palermo.
Pero la sorpresa fue reconocer a figuras de las artes de EE.UU. entre las modelos, como la pintora Amy Sherald, que firmó el retrato oficial de Michelle Obama; Hannah Traoré, propietaria de una famosa galería; o Ming Smith, la primera fotógrafa afroamericana a la que el Museo de Arte Moderno de Nueva York compró una obra.

«Mi tablón de ideas se llenó de imágenes increíbles (de ellas), y me pareció una prolongación natural y una oportunidad divertida, especialmente porque la moda tiene que ser divertida, hablar de historias y de personalidad, invitar a siete mujeres fabulosas al espectáculo», dijo Gordon a EFE entre bambalinas.
La propuesta de Gordon para Carolina Herrera estuvo inspirada en el estilo ecléctico de la mecenas y coleccionista Peggy Guggenheim, con capas románticas inspiradas en la que ella lució, así como conjuntos sencillos pero elegantes de falda lápiz con ‘blazer’ de hombros abullonados.
El diseñador jugó con los volúmenes en vestidos, ajustados en el torso y exagerados en la cadera, o en chaquetas abrigadas repletas de lazos, pero también ensalzó la silueta femenina con vestidos túnica o conjuntos de top y pantalón con cinturón fino a la cintura.
La paleta de colores abarcó tonos neutros en blanco, negro y rojo, pero no faltaron los estampados de leopardo, de flores y de zapatos de tacón, en un guiño al icónico logo y frasco del perfume Good Girl, que cumple diez años.
Para la noche, se impusieron los adornos de pedrería, con vestidos recubiertos de ‘paillettes’ formando amapolas de colores y lentejuelas doradas, estas últimas inspiradas en la obra ‘Friendship’ de Agnes Martin, según apuntó la marca en sus notas.
Además, la flor de la cala estuvo presente también en la botonería y en broches dorados en varios de los modelos.
Belleza y color para tiempos «oscuros»
Las mujeres artistas caminaron entre las maniquíes por el local industrial y después fueron quienes cerraron el desfile entre los aplausos del público; al final salió Gordon, que fue recibido con una ovación general y se detuvo a saludar a la modista venezolana, que estaba sentada en primera fila junto a su hija, Carolina Herrera Jr.
«La primera vez que (Herrera) ve una colección es en el ‘show’, como hoy. Así que siempre me gusta mirar su cara para ver sus reacciones, porque incluso después de ocho años, me pone nervioso. Y hoy se levantó y me dio un abrazo, algo precioso», comentó Gordon, que aseguró que son «amigos cercanos».
Preguntado por cómo la moda afronta el actual momento de incertidumbre en el mundo, incluyendo la política arancelaria, aseguró que «cuando los tiempos son oscuros es cuando necesitamos la belleza, el color y la alegría», y reivindicó su capacidad de expresión personal.

«La moda (…) trata sobre crear algo bello, crear algo con nuestras propias manos y nuestras mentes, y es la máxima expresión de quiénes somos como pueblo y como personas», apostilló.
La marca, asimismo, destacó hoy la importancia del apoyo entre las mujeres en las artes y, en las notas del desfile, apuntó que Herrera comenzó a diseñar «porque otra mujer creyó en ella»: Diana Vreeland, una legendaria editora de Vogue, que «reconoció su instinto y la animó a seguirlo».
Y en ese sentido, divulgó su iniciativa ‘Carolina Herrera para las mujeres en las artes’, una plataforma que colabora con instituciones para promover el talento de las mujeres en la moda a través de becas, así como exposiciones de arte de mujeres artistas, entre otras cosas.
EFE
