
Los legisladores estatales aprobaron en Nueva York un nuevo impuesto anual sobre segundas residencias impulsado por el aclalde Zohran Mamdani. El gravamen—identificado en el debate público como tributo “pied-à-terre”— apunta a cerrar el déficit presupuestario y, según la proyección del Ejecutivo estatal, busca recaudar USD 500 millones por año.
Por Infobae
Especialistas en derecho inmobiliario advierten que el impacto será considerable. “Todos mis clientes ya sienten que pagan demasiado. Estos números son significativos. No importa qué tan rico seas”, señaló Robert Pollack, abogado especializado en impuestos a la propiedad en la firma Marcus & Pollack.
Según informó Bloomberg, la oficina de la gobernadora Kathy Hochul calculó que el nuevo impuesto afectará a alrededor de 10.000 propiedades en la ciudad. Ese volumen incluye viviendas unifamiliares, cooperativas y condominios.
La medida, que se incluyó en el paquete de ingresos del presupuesto estatal, tendrá como eje la valuación del Departamento de Finanzas de la ciudad de Nueva York, porque la tasación fiscal suele diferir con fuerza del precio de mercado.
Un informe técnico de la oficina del contralor de la ciudad de Nueva York, a cargo de Mark Levine, estimó que un impuesto de estas características podría recaudar cerca de USD 510 millones anuales, aunque con un escenario de ingresos que podría caer a un rango de USD 340 millones a USD 380 millones si se incorporan exenciones y se consideran cambios de conducta de los propietarios.
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