viernes 22 de mayo 2026
VenezolanosHoy
Luis Manuel Aguana:Opinión

Luis Manuel Aguana: Mas allá de una sentencia electoral

2da. Intervención en el episodio No 4 de la serie “Elecciones Soberanas 202x”, del Canal Sin Filtros, el 14 de mayo de 2026, en https://youtu.be/-PoHMgLfY0k

Yo quisiera, en esta parte, después de haber conversado en relación con el tema de la sentencia del 13 de junio de 2018, conversar un poco acerca de lo que realmente significa esa sentencia para los venezolanos. Todos los involucrados desde el punto de vista electoral, los partidos, los políticos, todo el mundo, ha dejado esa sentencia de lado y yo creo que es sumamente importante (ver texto completo de la sentencia electoral del TSJ en el exilio que anula el uso del voto automatizado para elecciones en Venezuela, en https://ticsddhh.blogspot.com/2018/06/tribunal-supremo-de-justicia-declara.html).

Al día siguiente de publicarse la sentencia del 13 de junio de 2018, escribí mi artículo que titulé “Más que una sentencia electoral” por una razón muy poderosa. Quienes solo leen el dispositivo legal solo ven un fallo jurídico. Yo veo algo mucho mayor. Y me permito explicar un poco por qué (ver Más que una sentencia electoral, en https://ticsddhh.blogspot.com/2018/06/mas-que-una-sentencia-electoral.html).

Primero: Esto no es una victoria, es un punto de partida. No quiero llamar a esto una victoria que ocurrió el 2028 con esa sentencia porque para hacerla efectiva todavía hay que seguir trabajando muchísimo. Y quiero en este momento aprovechar para recordar a quienes han estado en esta lucha desde el comienzo, sin los cuales no se hubiera avanzado hasta este punto, comenzando por Adriana Vigilanza García, quien, después de 2 procesos electorales aquí en Venezuela, llevó el caso venezolano al Tribunal Supremo en el exilio y logró esta sentencia. Y por supuesto gente como Guillermo (Salas), gente como Iñaki (Gainzaraín), gente como Maibort (Petit). Mucha gente, de la cual no me atrevería a hacer un listado y que prefiero no enumerar en este corto espacio porque sería injusto que dejara por olvido a alguno afuera, pero que contribuyó para que pudiéramos generar esta escena del crimen como la estamos planteando ahora.

Segundo: La oposición oficial ha decidido ignorar esta sentencia, como lo mencioné antes. Los políticos opositores aún siguen empeñados en convencer a los venezolanos de que la salida es pedir “elecciones con condiciones”, sin explicar que esas condiciones son imposibles de alcanzar dentro del mismo sistema que fue declarado nulo en el 2018. Hablan del nombramiento de “otros rectores” como si el problema fuera quién opera la trampa y no la trampa misma. Todos, sin excepción, piden elecciones sin pasearse por el pequeñísimo detalle de que el sistema no sirve y debe ser sustituido. Espero que eso sea a partir de hoy un clamor de todos los venezolanos.

Tercero: En Venezuela no se pueden realizar más elecciones. Así de claro. La sentencia lo establece sin ambigüedad: no se pueden celebrar nuevos comicios hasta que no se cambie el sistema, se reforme la legislación electoral y se garantice un árbitro genuinamente independiente. A eso hay que sumarle un dato que la discusión política sistemáticamente ha querido ignorar: para el momento de esta sentencia, existían más de tres millones de venezolanos en la diáspora. Hoy hay más de 9 millones de venezolanos en la diáspora. 9 millones de personas inhabilitadas para votar, excluidas de hecho de cualquier proceso. Eso solo ya hace imposible hablar de unas elecciones legítimas.

Cuarto, y más importante: el orden correcto es Gobierno de Emergencia, u otro gobierno, un nuevo gobierno, luego reforma electoral y luego elecciones.

Esta es la conclusión que más incomoda a quienes viven de administrar la derrota. La salida de Venezuela no pasa por elecciones bajo lo que queda del régimen de Nicolás Maduro Moros, llámese Delcy, o los Rodríguez o como quiera que se llame. Pasa primero por un Gobierno de Emergencia Nacional que tenga la legitimidad suficiente y la voluntad de ejecutar plenamente esta sentencia: depurar el Registro Electoral, como bien ordenó la sentencia, implementar el voto manual, designar árbitros independientes y estabilizar el país.

Solo después de ese proceso de reinstitucionalización se puede convocar a nuevas elecciones con credibilidad. Invertir ese orden —esto es, ir a las elecciones primero dentro del mismo sistema fraudulento, esperando que algo cambie por arte de magia— es exactamente la trampa en la que hemos caído durante más de dos décadas.

Esta sentencia no está dirigida a los políticos que nos han frustrado. Está dirigida a nosotros, los ciudadanos. Por eso debemos comprenderla a cabalidad, difundirla y lograr hacerla valer, no permitiendo que sea enterrada por quienes tienen interés en que nada cambie.

Para concluir, la sentencia del Tribunal Supremo legítimo me enseñó, o más bien me confirmó, algo que ya sabía desde el punto de vista técnico: que el derecho al voto sin garantías reales de autenticidad no es democracia, sino su simulacro. Que una sociedad puede ser sometida no solo a través de la fuerza bruta, sino a través de la ingeniería electoral: registros inflados, máquinas opacas, árbitros militantes. Y que el Derecho Internacional ya tiene las herramientas para nombrar y combatir exactamente eso.
Esto no es una simple sentencia electoral. Es un pronunciamiento sobre lo que significa vivir en democracia. Y nosotros, los venezolanos, todos los ciudadanos, tenemos la obligación de hacerla cumplir.

Gracias Maibort….

Blog: TIC’s & Derechos Humanos, https://ticsddhh.blogspot.com/
Email: luismanuel.aguana@gmail.com
Twitter:@laguana

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