
¿Tiene precedentes históricos un caso como el de Víctor Hugo Quero, añadida la larga peregrinación de Carmen Navas intentando saber del paradero cierto de su hijo? ¿Cómo no conmoverse ante un hecho tan terrible para ambos y para el país mismo que nunca antes imaginó transitar este larguísimo calvario? ¿No es suficiente para sensibilizar a los partidarios del gobierno y que, por lo menos, se hagan capaces de revisar una adhesión tan cuestionable? ¿Podrá hacerse algún día una investigación independiente de los hechos y fijar las responsabilidades del caso? ¿Faltan muchas cosas por saberse en torno a este y otros casos?
¿Podrá darse un debate abierto y público al respecto? ¿Es posible eludir la responsabilidad de dar una apropiada versión oficial de los hechos? ¿Los órganos deliberantes del Estado, parlamentarios y edilicios, dejarán constancia de una polémica por algo que debe inquietar y angustiar a sus representados? ¿Es una materia que solo atañe al sentido de responsabilidad de los medios independientes? ¿Qué características adicionales está adquiriendo el poder establecido en Venezuela?
¿Algún cineasta, novelista, cuentista o poeta, estará ya pensando cómo darle eficacia artística a la tragedia que a tantos nos indigna? ¿Habrá un compositor camino a concebir un réquiem que exprese los duelos nacionales? ¿Dónde avanza el pincel para emblematizar este momento histórico que encarnan madre e hijo? ¿Cuán lejos puede llegar una pieza teatral que camine las calles con la denuncia? ¿Ya trillan los versos de una tristeza que se comprometa a un nunca más?
¿Cuáles secuelas espirituales y psicológicas quedarán para la familia y para el país? ¿Cómo sanar de traumas tan profundos y prolongados? ¿Habrá profesionales de la psicología y psiquiatría suficientes para afrontar la difícil etapa de sanación individual y colectiva cuando por fin haya paz republicana? ¿Líderes religiosos que aporten también a la terrenalidad? ¿Quién se ocupa de los niños y adolescentes impactados de un modo u otro por sucesos semejantes?
¿Qué sorpresa nos depara el destino cuando todo esto pase? ¿Algo equivalente al holocausto judío al concluir la segunda guerra mundial? ¿Estamos documentando bien y objetivamente los hechos para la más acertada interpretación histórica en un futuro más o menos lejano? ¿Víctimas y victimarios dejarán sus memorias? ¿Y de los archivos del Estado?
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