
León XIV ha dado comienzo este domingo a su segundo día de recorrido católico en España. Tras un largo camino en el que ha saludado a los ciudadanos en el papamóvil a lo largo del Paseo de Recoletos, ha sido recibido por la familia real en las puertas del Palacio de Cibeles. Una estampa, cuyos estilismos elegidos han dado mucho que hablar.
Para la ocasión, la reina Letizia ha vuelto a optar por lucir el ‘privilegio de blanco’ con un vestido que emula un dos piezas con chaleco entallado y mangas abullonadas. Sin embargo, se trata de una única pieza confeccionada con diferentes texturas que aportaban profundidad al estilismo. La parte superior presenta una estética inspirada en la sastrería clásica, con cuello elevado, manga corta, cierre frontal mediante botones y un cinturón coordinado que marcaba la cintura.
La falda midi, con un ligero vuelo y acabado satinado, aportaba movimiento y ligereza al conjunto. La silueta recordaba a los elegantes patrones femeninos de mediados del siglo XX, una línea que la mujer de Felipe VI ha recuperado en varias ocasiones para acontecimientos institucionales de gran relevancia. Además, se ha decantado por la marca británica Self Portrait, una de las firmas favoritas de Kate Middleton.
Los complementos han completado un estilismo cuidadosamente estudiado. Doña Letizia ha recuperado unos pendientes de perlas australianas cargados de significado personal, ya que forman parte de su joyero desde hace dos décadas y han estado presentes en algunos momentos importantes de su vida institucional y familiar. También ha repetido el bolso blanco que había utilizado durante la bienvenida oficial al papa y lo ha combinado con unos discretos zapatos destalonados en tono nude, una opción cómoda para una celebración religiosa que se prolongará durante varias horas.
Con información de infobae.com
