
Un descubrimiento que este jueves aterrizó en la Asamblea de Madrid por boca de la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, como argumento para frenar las críticas de la izquierda a su viaje a México y a su defensa de La Conquista.
Por El Debate
Se trataba del principal tzompantli (del náhuatl tzontli -«cabeza» o «cráneo»- y pantli -«hilera» o «fila»-, que designa una estructura de madera en la que se ensartaban cráneos humanos alineados de forma horizontal) de los mexicas, levantado, según los estudios arqueológicos realizados a posteriori, entre 1486 y 1502.
Un monumento macabro que desde el Gobierno mexicano definen como «símbolo de muerte, arte y eternidad». El descubrimiento se remonta a 2015, cuando unas excavaciones para reformar un edificio se convirtieron en un hallazgo insólito de «más de once mil fragmentos de cráneos y al menos 650 cráneos completos asociados a una plataforma rectangular de 35 por 12 metros».
Uno de los extremos más impactantes fue la localización de una torre circular de cráneos humanos, de casi cinco metros de diámetro y 1,8 metros de altura, tal y como recoge el Gobierno mexicano, en la que los cráneos de hombres, mujeres y niños se unían con cal y argamasa.
En la actualidad existe una muestra de 214 cráneos que fueron limpiados y consolidados en la ceramoteca del Museo del Templo Mayor, sitio en el que se estudian sus rasgos biológicos para tratar de conocer quiénes fueron los sacrificados.
Así las cosas, en medio de la tormenta política desatada por el viaje institucional de Ayuso a México, la dirigente madrileña retó ayer durante el Pleno de la Asamblea a Más Madrid a preguntar a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, «qué hay en la calle Guatemala 24, en Ciudad de México, qué hay bajo tierra» y a preguntarle «cuál es el pasado de México antes de que nos uniéramos en mestizaje».
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