Hace dos semanas, el Tribunal Supremo asestó un duro golpe a las minorías negras y latinas de Louisiana con un fallo que debilita las protecciones de la Ley de Derecho al Voto. La decisión legitima además una agresiva redistribución de distritos a favor del Partido Republicano que diluirá el poder electoral negro en todo el sur. Por su amplio alcance, afecta igualmente a los votantes latinos. Pocos días después, en Virginia, el Supremo estatal anuló un plan de redistribución promulgado por los demócratas, aprobado apenas unas semanas antes en referéndum. Echó así por tierra un rediseño del mapa electoral que habría permitido a los demócratas sumar escaños a partir de alianzas multirraciales. Hasta entonces, la reconquista de la Cámara de Representantes en los midterms del próximo noviembre parecía casi segura. Hoy quién sabe.
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