Agrupaciones migratorias y ambientales celebran el inminente cierre de Alligator Alcatraz, un centro de detención ubicado al oeste de Miami (Florida) que se convirtió en el emblema de la política migratoria de Donald Trump. Sin embargo, advierten que las instalaciones dejan un “daño irreparable”, por lo que mantendrán firmes sus demandas legales contra el estado de Florida y el gobierno federal.
Asociaciones civiles aplaudieron los reportes de la prensa estadounidense que anticipan la clausura del sitio para el mes de junio debido a su elevado costo operativo, estimado en más de 1 millón de dólares diarios. Pese a las críticas, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, defendió la semana pasada que la inversión estatal permitió procesar y deportar a 22.000 migrantes.
“Es una victoria, pero no es que esto termine acá. Esta gente se hizo rica haciendo sufrir a familias (…). Tiene que haber rendición de cuentas”, afirmó María Bilbao, coordinadora de campañas de American Friends Service Committee (AFSC), quien denunció la falta de transparencia sobre las condiciones de reclusión y el número real de internos.

Un proyecto temporal con un alto costo fiscal y ecológico
El centro fue inaugurado en julio de 2025 como el símbolo de la cooperación de Florida con la agenda antimigrante de la administración federal. No obstante, ante las presiones financieras, DeSantis argumentó recientemente que el sitio siempre se concibió como una estructura “temporal”.
La gestión del lugar ha desatado fuertes tensiones políticas debido a que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha reembolsado a Florida más de 600 millones de dólares, fondos que el estado detrajo de partidas destinadas originalmente a la atención de emergencias.
Por su parte, la organización ambiental Friends of The Everglades, liderada por su directora ejecutiva Eve Samples, alertó sobre el severo impacto del complejo en el ecosistema de los Everglades. Según la activista, la obra conllevó la pavimentación de 8 hectáreas de asfalto y la destrucción de más de 800 hectáreas del hábitat de la pantera de Florida, una especie en peligro de extinción.
“Desde un inicio, Alligator Alcatraz se planeó en secreto, se construyó en secreto, operó en secreto, y ahora este aparente cierre está transcurriendo en secreto también”, indicó Samples, confirmando que la demanda ambiental buscará forzar una remediación ecológica del terreno.

El legado humanitario del centro
Además de los frentes financieros y ambientales, de acuerdo con lo reportado por EFE, agrupaciones como la Unión de Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU) mantienen un recurso legal fundamentado en los tratos “inhumanos” denunciados por los propios migrantes y la denegación sistemática de acceso a representación legal.
Ante el desmantelamiento de las instalaciones previsto para las próximas semanas, la candidata demócrata al distrito 26 de Florida, Yurina Gil, propuso la creación de un monumento en el lugar para recordar los abusos cometidos. Gil advirtió que la lucha no termina aquí, ya que el modelo de Alligator Alcatraz se replica en múltiples centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) a lo largo de todo el país.
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