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lunes 27 de abril 2026
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Gerardo Lucas: Ni las iguanas, ni los rayos directos del sol 

Los apagones eléctricos en la Venezuela del siglo XXI son una constante cuyas causas nuestros gobernantes tienen dificultad para explicar. Al final, han adelantado las más disparatadas excusas para justificar este desastre, desde unos animalitos de la familia de los saurópsidos hasta el mismísimo astro rey, pero la respuesta es más sencilla; ni son las iguanas ni los rayos directos del sol, sino que la actual crisis es consecuencia de una acumulación de factores cuya solución rebasa el bolsillo del gobierno y su capacidad gerencial.

El problema eléctrico ha alcanzado una mayor dimensión de lo que podríamos imaginar, pues si consideramos que un país paralizado y sin industrias, tiene tamaño problema: ¿cuál será la magnitud del déficit eléctrico para un país en marcha?

Actualmente, en nuestra calidad de protectorado norteamericano, el imperio ha enviado en una misión a Venezuela a la alemana Siemens y a la estadounidense General Electric para avanzar en una propuesta de solución a la crisis hidroeléctrica, ambas empresas han sido proveedoras tradicionales del sistema. Ya han visitado Guayana, pero parece que priorizarán al estado Zulia, porque es donde el problema alcanza una mayor gravedad.

La actual deficiencia eléctrica nacional comenzó en el 2007, durante el gobierno de Hugo Chávez, quien decide nacionalizar la industria eléctrica privada. Primero, la CA Electricidad de Caracas, por entonces muy bien administrada por la norteamericana Corporación EDC y simultaneamente, las regionales Enelven (Maracaibo), Enelbar (Barquisimeto) y Seneca (Nueva Esparta). De esta forma se crea la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), que suplanta el esquema de responsabilidad de generación regional para dársela toda a este solo organismo, dentro de un modelo centralista fundamentado en la generación de Guayana. A partir de allí la industria fue en picada.

El sistema eléctrico de Guayana fundado sobre el rio Caroní está formado por una cadena de centrales eléctricas: la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (El Guri) que cuenta con una capacidad instalada de 10.000 MV en 20 turbinas, de las cuales, entre 9 y 12 están operativas. Se combina con las de Caruachi, Macagua y Tacoma llegan a 48 turbinas. El sistema interconectado mediante líneas de trasmisión de alta tensión al Sistema Eléctrico Nacional provee el 70% de la capacidad de generación del país. El 30% restante, lo provee el sistema termoeléctrico nacional con Planta Centro en Carabobo, el Complejo de Paraguaná y el Complejo Termo Zulia. Dado al deterioro en las que se encuentran estas plantas, se estima que apenas aportan 2.700 MW, lo que es insuficiente para subsanar las deficiencias de Guayana.

Lo que se conoce de la Hoja de Ruta de la propuesta Simmens y General Electric comprende reparaciones físicas de turbinas (reemplazo de rotores y generadores), la actualización digital de los sistemas de control y de las subestaciones de alto voltaje. Se planea la intervención profunda de, al menos, 6 de las 20 unidades turbogeneradoras del Guri, las cuales fueron instaladas originalmente en las décadas de los 60 y 70 y no están diseñadas para soportar la presión actual del embalse. La rehabilitación permitiría recuperar aproximadamente un 7% de generación adicional que hoy se pierde por ineficiencia de los equipos, dándole, como ya habíamos recalcado, prioridad al Zulia.

Las estimaciones más aceptadas para 2026, sobre los recursos necesarios para el mejoramiento del sistema, son las siguientes: 15.000 millones de dólares para la primera etapa, para la recuperación básica y mantenimiento mayor de plantas, que reduciría la frecuencia de los apagones. Entre 30 y 40 mil millones de dólares para el trabajo integral.

Tremendo problema tenemos en este paius, cuando solo la puesta al día requiere tamañas inversiones, que quedará para lo demás.

 

Gerardo Lucas. Https.//gerardolucas.wordpress.com

 

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