
La mañana de este lunes 2 de marzo, estudiantes de la Universidad Santa María, en Barcelona, capital del estado Anzoátegui, protestaron para mostrar su rechazo al aumento del semestre en esa casa de estudios.
Por lapatilla.com
Según indicaron, desde el pasado 23 de febrero comenzaron las inscripciones para el nuevo período de clases y para su sorpresa se encontraron con que deben pagar alrededor de dos mil dólares para continuar cursando sus estudios.
Explicaron que el monto total varía de acuerdo a la carrera y sobre todo las unidades de crédito inscritas, pero insistieron en que se trata de un «aumento desproporcionado» en comparación a lo que ofrece la universidad en cuanto a infraestructura.
Verónica Pérez, quien estudia Farmacia, expresó su desacuerdo con el incremento, ya que son pocos los que tienen las condiciones económicas para cubrirlo y eso se combina con las carencias de la casa de estudios.
«El dinero no crece de los árboles. Nuestros padres hacen un gran esfuerzo por pagar y en algunos casos los mismos estudiantes que también trabajan, pero esto es injustificado. Y en nuestro caso, los laboratorios no tienen las condiciones para hacer las pruebas, nosotros mismos tenemos que comprar los materiales, así que no se ve el dinero invertido», manifestó.
Hugo Pitre, quien estudia Derecho, también criticó que el alto mando de la universidad no quiera escuchar sus quejas y que, además, pretendan quitarle el derecho de expresar su descontento en redes sociales.
«No se justifica que hayan hecho un aumento de hasta 47% en comparación al semestre anterior y menos con el estado en que se encuentran las instalaciones», indicó.
Otros de los bachilleres que se sumaron a la protesta detallaron que la universidad no ofrece acceso a internet, tampoco cuentan con baños en óptimas condiciones y algunos salones no tienen aire acondicionado ni cuentan con planta eléctrica para solventar si se va la luz.
A eso le sumaron que el cafetín principal está en condiciones deplorables, no hay dispensadores de agua, existen deficiencias para la entrega de los carnets y los procesos administrativos son lentos; incluso, en oportunidades la única respuesta que tienen es que deben ir hasta la sede de Caracas a resolver.
El grupo de muchachos, que gritaron consignas y exhibieron pancartas en las afueras de la universidad, esperan que realmente haya un reajuste en el precio del semestre, pues en caso contrario verán cuesta arriba continuar su formación académica.

