miércoles 27 de mayo 2026
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Espacios de formación exprés vs. la educación formal: ¿qué dicen los venezolanos sobre sus opciones educativas?

El mercado educativo y de capacitación en Venezuela se ha visto modificado en los últimos años debido a la necesidad de inserción económica de un grupo de jóvenes y adultos del país que no ven como una opción comenzar una carrera universitaria.

“La tradición de cursar una carrera universitaria de cinco años coexiste, pero ha cedido terreno ante un modelo de formación exprés basado en microcredenciales, certificaciones operativas y talleres de corta duración orientados a oficios prácticos”, resaltó la profesora María Álvarez en entrevista para El Diario.

La docente, quien ofrece clases a bachilleres y universitarios de matemática, física y química, agregó que ante la pérdida del poder adquisitivo y el rezago de los salarios profesionales en los sectores tradicionales, las principales instituciones de educación superior y centros de extensión de la capital han tenido que diversificar sus portafolios habituales.

Este cambio educativo ha dado paso a academias satélites y aulas dinámicas que prometen preparar a los estudiantes para el campo de trabajo o el emprendimiento independiente en lapsos reducidos que oscilan entre una cantidad de horas académicas hasta un año.

Comienzo de clases presenciales en Venezuela El Diario by José Daniel Ramos
Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

Opciones educativas cortas en universidades privadas

En ese sentido, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) ha desarrollado alternativas formativas no conducentes a un título profesional que priorizan la práctica de campo sobre la teoría extendida.

A través de su Facultad de Ingeniería, la institución implementó las denominadas Certificaciones Tech, que son programas cortos dirigidos a bachilleres, técnicos y profesionales que no requieren escolaridad previa y que abarcan disciplinas de alta demanda industrial como el prototipismo e impresión tridimensional, las mediciones de parámetros en telecomunicaciones y la automatización industrial con programación de controladores lógicos programables.

Este enfoque de inserción rápida también se replicó en sus escuelas tradicionales, como es el caso de la iniciativa cinematográfica estudiantil denominada Son Cortos, un proyecto coordinado por la cátedra de Producción Cinematográfica donde los cursantes experimentan el ritmo real de la industria audiovisual mediante dinámicas intensivas de postulación, financiamiento privado y rodaje técnico en semestres continuos.

De igual manera, la diversificación de la oferta educativa exprés dentro del campus universitario se ha consolidado mediante alianzas estratégicas con el sector empresarial y fundaciones técnicas.

La UCAB expandió este ecosistema con la creación de la Academia de Diseño UCAB-ProDiseño, un centro enfocado en la enseñanza interdisciplinaria que desplaza las largas carreras de diseño gráfico tradicionales hacia módulos compactos de diseño de experiencias y digitalización.

Bajo esta misma estructura de formación acelerada opera la Academia de Moda UCAB, la cual imparte diplomados y certificaciones en producción de moda, patronaje y confección para dotar de herramientas operativas a los emprendedores en un lapso reducido de meses.

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Foto: EFE/ Rayner Peña R. / Archivo

A esta red de aulas de inserción rápida se suman la Academia de Gastronomía LAGA, desarrollada en conjunto con la cadena de Automercados Plaza’s para la profesionalización exprés de los actores del sector alimentario con un enfoque sostenible, y elCentro Internacional de Actualización Profesional (CIAP), que gestiona la oferta de cursos y diplomados de actualización ejecutiva.

En paralelo, la Universidad Metropolitana (Unimet) ha consolidado su división de extensión mediante diplomados cortos orientados al mercadeo digital, la inteligencia de negocios y la minería de datos, además de masificar el acceso a formación gratuita mediante sus sistemas de cursos masivos abiertos en línea (MOOC).

El auge de las academias de oficios y la diversificación técnica

De forma paralela al entorno universitario, las academias independientes y las propuestas itinerantes en Caracas han registrado un crecimiento impulsado por las plataformas digitales, por lo que ofrecen talleres de oficios cortos.

En el área culinaria, la escuela de cocina Le Concassé, ubicada en El Rosal, imparte capacitaciones técnicas en formatos semanales dirigidas al barismo, la coctelería y diplomados extensos en alta cocina con insumos incluidos.

En el sector de las artes plásticas y los oficios manuales, la oferta se complementa con las sedes de la Academia de Arte Visión Color en Chacaíto y La Trinidad, las actividades grupales de Tu Arte Tu Vino.

Asimismo, existen talleres especializados de costura y pedrería de la firma Para Princesas en la Zona Industrial de La Trinidad, y proyectos de corte social itinerante como el taller El Punto, espacios que demuestran cómo la educación también se imparte en módulos de especialización de habilidades puntuales en formatos de pocas horas.

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Foto: Unsplash

El dilema de la profundidad

Para la comunidad académica y de investigación social, el cambio hacia las competencias técnicas y los talleres prácticos genera debates sobre las bases de la educación superior y los riesgos de la pérdida del pensamiento crítico formal.

De acuerdo con el sociólogo Eduardo Quintero, el auge de la formación exprés funciona como un mecanismo de adaptación económica de emergencia en un contexto de crisis, pero no constituye un reemplazo integral para la formación universitaria de pregrado.

El analista explicó, en entrevista para El Diario, que si bien una certificación tecnológica o un diplomado de oficio resuelven la inmediatez financiera y operativa del egresado, las carreras tradicionales aportan un bagaje metodológico, ético y de investigación estructural que los cursos cortos no pueden replicar por limitaciones de tiempo.

A esta postura se suma la docente Álvarez, quien agregó que la proliferación de estas microcredenciales responde a una tendencia corporativa internacional en la que las empresas valoran el portafolio operativo por encima del título universitario.

Sin embargo, la experta advierte que a largo plazo este modelo de aulas veloces puede profundizar las brechas de desigualdad laboral en Venezuela.

“Aquellos ciudadanos que limiten su formación a cursos cortos podrían estancarse en puestos de trabajo de nivel medio o netamente operativos, mientras que las posiciones de alta gerencia, desarrollo estratégico e investigación científica seguirán requiriendo profesionales con formación universitaria robusta, lo que obliga al sistema educativo a buscar un equilibrio donde el curso corto complemente a la licenciatura, en lugar de canibalizarla”, dijo la profesora.

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Foto: El Ucabista

La voz de los estudiantes y profesionales

La experiencia de los ciudadanos de la capital que navegan entre estas opciones formativas refleja las tensiones entre la urgencia financiera diaria y el deseo de superación profesional.

“Estudié tres años de ingeniería industrial, pero tuve que congelar el semestre porque no podía costear los pasajes ni los materiales, y el sueldo de mi familia no alcanzaba. Hice una Certificación Tech de automatización industrial en la UCAB, y hoy gano más trabajando como programador independiente desde mi casa”, relató para El Diario Alejandro Silva, de 32 años de edad.

Frente a esta postura, la rigidez de un pénsum tradicional frente a las demandas reales de las empresas genera inquietud en los egresados de las licenciaturas de largo aliento. Es el caso de Ana Ramírez, graduada de una licenciatura en Administración, quien no ve justo que una persona con un curso obtenga las mismas oportunidades que otra que pasó cinco años de estudio, tesis y pasantías.

“Cuando voy a las entrevistas, me encuentro con que los puestos a los que aspiro están ocupados con técnicos y aprendices. Siento que la universidad me dio una base mental y educativa muy buena, pero no se toma en cuenta”, destacó Ramírez.

Por otra parte, hay quienes creen que la necesidad de actualización permanente y el cambio en los perfiles de contratación ha llevado incluso a profesionales con amplia trayectoria a regresar a las plataformas de formación corta.

“Tengo más de 15 años trabajando en el área de recursos humanos y tengo un postgrado, pero el mercado cambió por completo con el trabajo remoto. Hice una certificación de corta duración sobre gestión de capital humano en entornos digitales para no quedar obsoleta. No creo que la universidad deba morir, pero sí tiene que entender que los profesionales ya no tenemos cinco años libres para volver a estudiar”, explicó Leonor Mendoza, consultora de 46 años de edad.

Los expertos y entrevistados de El Diario coincidieron en la idea de que el debate se centra en las limitaciones técnicas inherentes a la velocidad formativa, por lo que consideran que una renovación en las carreras universitarias o una profundización en los cursos exprés podría ser la solución para que no se abandonen los estudios en el país.

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