
Hablamos hace pocos días sobre la Doctrina Monroe, cuando comentábamos la acción militar de USA en el sur del mar Caribe y la incursión en Venezuela, operaciones supuestamente de alta policía antidrogas contra un flagelo que produce un grave daño al pueblo norteamericano, lo que ocurrió pocos días antes de la incursión bélica de Isrrael y EEUU contra Iran, la que generó un fuerte enfrentamiento bélico que aún se mantiene. Al respecto, publicamos un artículo relativo a la llamada Doctrina Moroe y referimos, que quedaba pendiente hablar del Big Stick (política del “Gran Garrote”); denominada así la política exterior ejercida por el presidente norteamericano Theodore Roosevelt (26º presidente de Estados Unidos (1901-1909). Política considerada como activa e intervencionista con la que Roosevelt actuó a veces sutilmente, como cuando detuvo la posible intervención alemana en Venezuela en 1902 y cuando ayudó a mantener el equilibrio de poderes en Europa durante las crisis ocurridas entre 1904 y 1906.
En otros momentos actuó bruscamente, como cuando apoyó la revolución de 1903 en Panamá que permitió a Estados Unidos adquirir el territorio del canal de Panamá. Surgió entonces el proclamado “Corolario Roosevelt” en 1904, en cuyo contexto de acuerdo a la Doctrina Monroe, Estados Unidos debería ejercer un «poder policial» sobre Latinoamérica. Esto lo llevó a la práctica en 1905 y 1906, interviniendo militarmente en la República Dominicana y Cuba respectivamente, para controlar ambas economías, con fines e intereses estadounidenses. Hizo uso de los canales públicos y privados cuando medió en la Guerra Ruso-japonesa en 1905 lo que le hizo ganar el Premio Nobel de la Paz, el primero otorgado a un estadounidense, y cuando envió una delegación a la Conferencia de Algeciras de 1906 para ayudar a zanjar el conflicto surgido entre Alemania, Francia y España por el control de Marruecos.
Según el nuevo lineamiento de seguridad publicitado, tras años de abandono, “Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental», dice el nuevo documento que llama a este enfoque «corolario Trump a la doctrina Monroe», para lo cual crea el llamado “Escudo de las Américas” cuyos objetivos serian: 1.Desmantelar carteles y organizaciones terroristas donde los países miembros se comprometen a demoler las estructuras criminales y terroristas que operan en el hemisferio. 2. Cortar el financiamiento criminal, donde es necesaria la cooperación regional que buscará bloquear las fuentes de financiamiento y los recursos logísticos de estas organizaciones. 3. Fortalecer las capacidades militares regionales, para lo cual Estados Unidos entrenará y coordinará ejércitos latinoamericanos para mejorar su capacidad de combate contra el crimen organizado. 4. Contener influencias externas hostiles, punto que apunta a potencias externas que buscan expandir su influencia estratégica en la región, en particular la creciente presencia económica y tecnológica de China.
Este enfoque, según los analistas, se ganó el apodo de la «doctrina Donroe», que surge de la combinación entre «Donald» y «Monroe». Término que apareció en enero en la portada del New York Post y rápidamente fue adoptado por analistas estadounidenses y medios internacionales.
Según menciona el documento a decir de los informes de prensa, esta nueva Estrategia de Seguridad Nacional habilita incluso «el uso de fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia basada únicamente en la aplicación de la ley de las últimas décadas». Se especula al decir que «La fuerza es el mejor elemento disuasorio», agregando que es una política exterior que deja abierta la opción de la represalia aun contenida en el derecho internacional de guerra. Es decir, intenta recuperarse el criterio o idea de lograr la «paz por medio de la fuerza» [Peace Through Strength], que fue el antiguo lema del presidente Ronald Reagan basado en confiar en el poder militar como garante de estabilidad.
Atendiendo a la información sobre el tema que se relaciona con el interés político, de seguridad y de soberanía para los países de América Latina, creemos de interés referir lo publicitado que orienta nuestra información, según la cual, para Trump, los países de América Latina son el origen de muchos de los problemas que enfrenta Estados Unidos, como la inmigración ilegal y el narcotráfico, pero a su vez pueden ser la clave para resolverlos. Plantea en el documento, que la «migración ilegal y desestabilizadora» como uno de los principales problemas que tienen origen en Latinoamérica, ya que la mitad de los inmigrantes que viven en Estados Unidos proviene de la región. A su vez, menciona el peligro de los cárteles de drogas, teniendo en cuenta que casi toda la cocaína que se consume en Estados Unidos proviene, según su criterio, de tres países de la región: Colombia, Perú y Bolivia.
En su análisis, Trump considera que los países de la región tienen un impacto desproporcionado en los mencionados asuntos internos que le importan mucho, y también le interesan a su base política; también cree necesario limitar la incursiones extranjeras “hostiles”, y en materia comercial busca mejorar los acuerdos con sus “socios” en la región bajo la impronta generalizada del “America First”. En el fondo es un tema fundamental que toca elementos de seguridad, soberanía y paz, que como hemos planteado muchas veces, requiere un tratamiento especial en nuestro país en lo que hemos denominado “Educación para la Paz”, base contenida en nuestra serie: “La Guerra por la Paz”
@Enriqueprietos
