
Las calles de Maturín no callaron este viernes. Bajo la consigna de rechazo a lo que consideran un aumento ‘irresponsable’ y la denuncia de sueldos que se comparan con los de África, el continente más empobrecido del planeta, cientos de trabajadores alzaron su voz en una movilización que transformó el descontento salarial en un clamor unificado por la dignidad laboral.
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Desde tres puntos de la ciudad, a saber, la plaza El Indio, Guacharín y el elevado de Boquerón, ciudadanos se congregaron con pancartas, banderas y gritando consignas para luego marchar hasta la avenida Juncal. El reclamo era uno solo: mejoras salariales y el rechazo al aumento anunciado por Delcy Rodríguez que sigue ajustado a los bonos y no al salario base.
Para el profesor jubilado de la Universidad de Oriente, Freddy Millán, el aumento anunciado el día de ayer “fue un insulto a la inteligencia del venezolano”. Indicó que actualmente un profesor titular con maestría y doctorado no llega ni a los 500 bolívares quincenales.

“Venezuela no se arregla con pañitos calientes. Venezuela necesita un cambio radical, de fondo, para que mejoremos la situación del país”, manifestó Millán portando una pancarta en el que se identificaba como “pobresor universitario”.
En la manifestación también estuvo el presidente del Colegio de Médicos del estado Monagas, quien expresó que el motivo de acompañar esta protesta es para reclamar mejores condiciones salariales y laborales, pues en el caso del sector salud, el personal no solo percibe bajos sueldos, sino la falta de insumos en los diferentes servicios de los hospitales.

Por su parte, Ligia Mieres, del Frente Amplio Libre de Mujeres en Monagas, mostró su descontento con el aumento anunciado por el Ejecutivo, especialmente por el caso de los pensionados, a quienes les tocó la peor parte. Afirmó que el incremento fue apenas de 12 dólares para este sector que venía devengando 58 dólares a través del llamado bono de guerra.
Precisó que el estado Monagas cuenta con tierras fértiles, así como petróleo, por lo que se preguntó qué se hace con los recursos obtenidos del llamado oro negro, y puso como ejemplo los medicamentos para pacientes crónicos que el Seguro Social está en el deber de entregar.
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