Las imágenes de turistas agazapados al lado de un hombre armado con un revólver en lo alto de la pirámide de la Luna, en el sitio arqueológico de Teotihuacán, ha asestado un duro zarpazo a la imagen exterior de México como un destino seguro en el año en el que el país espera recibir a cinco millones de viajeros solo para el Mundial de Fútbol, del que es uno de los anfitriones. En el ataque murió una mujer canadiense y hubo siete heridos de bala ―dos de ellos, niños de 6 y 13 años― y otros seis por fracturas al huir. Todos eran extranjeros. El agresor, que llevaba una mochila con cartuchos y un arma blanca, se pegó un tiro allí mismo.
