?Recientemente leí el artículo de Robert E. Kelly en la revista 19FortyFive y me impresionó cómo ha logrado dar en el clavo al definir, de una forma tan novedosa, cínica y pragmática, lo que realmente está ocurriendo en la transición venezolana. Kelly, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Pusan, ha identificado la verdadera naturaleza de la estrategia de Donald Trump a través de lo que denomina la Doctrina de Reemplazo de Élites en Estados Rebeldes (Rogue State Elite Replacement).
?Esta tesis representa una «cirugía fría» que desborda y contradice la bibliografía tradicional de las transiciones democráticas sostenida por autores de renombre como Samuel Huntington, Guillermo O’Donnell o Philippe Schmitter. Mientras que Huntington argumentaba que una transición exitosa requería pactos institucionales y el fortalecimiento de la sociedad civil, la doctrina que Kelly describe es lo opuesto: un intercambio de cúpulas que ignora temporalmente la democratización profunda para priorizar resultados inmediatos y un realismo transaccional absoluto.
?Robert Kelly acierta al señalar que esta doctrina no busca el cambio de régimen total, sino la instalación de una figura útil que mantenga el orden bajo supervisión directa de Estados Unidos. Donald Trump lo confirmó recientemente con una frase que ya es parte de la historia al referirse a Delcy Rodríguez: «Delcy Rodríguez está haciendo un gran trabajo. Y digo que hace un gran trabajo porque colabora con nosotros totalmente; si no lo hiciera, no diría que hace un gran trabajo”. En este esquema, el «Plan Delcy» cumple una función específica como ejecutora del «trabajo sucio», garantizando la estabilidad extractiva de crudo, desmantelando la influencia de Rusia, Irán y China en el hemisferio y ejecutando las órdenes de contención migratoria dictaminadas con anterioridad.
?De hecho, esta doctrina es tan eficiente para los intereses de Trump que ya busca replicar el modelo: el mandatario ha expresado abiertamente su intención de encontrar una «Delcy» en Irán tras la caída de sus líderes, y aplicar el mismo reemplazo quirúrgico en Cuba, buscando figuras que acepten la subordinación operativa a cambio de estabilidad.
?Trump «le pasa la mano por la espalda» a Rodríguez en sus redes sociales no por un reconocimiento de su liderazgo, sino porque ella ha aceptado el papel de subordinada que la cruda doctrina de Kelly predice, permitiendo que el mazo de la intervención se mantenga guardado mientras la obediencia sea absoluta. Sin embargo, la definición de Kelly se encuentra aquí con la realidad de la legitimidad de María Corina Machado, que no puede ignorarse.
Mientras Rodríguez recibe instrucciones operativas, María Corina acaba de sentarse en la mesa principal del Salón Oval de la Casa Blanca en una reunión de altísimo nivel. La participación directa de Marco Rubio como Secretario de Estado y de Susie Wiles como Jefa de Gabinete demuestra que Trump juega en dos tableros simultáneos: el transaccional con Delcy para resultados inmediatos, y el estratégico con Machado para el futuro inevitable.
?Trump, un obsesivo de las cifras, ha difundido incluso los datos de Meganálisis de marzo de 2026, que otorgan a María Corina un 82.4% de respaldo popular frente a una Delcy rechazada por más del 90% de la población. Pero el dato más revelador del informe es el sentimiento del pueblo venezolano: el 82.9% se siente agradecido con Trump, validando que la sociedad civil prefiere la presión externa que abre caminos a la legitimidad que el pacto con la operadora de turno.
?Esta nueva doctrina se caracteriza por una ausencia inicial de agenda democrática; no obstante, se han liberado presos políticos, existe cierta libertad de expresión y se encamina el desmontaje del aparato represivo. Lo más importante es, siempre, que el líder sea funcional a los intereses estadounidenses. Además, prioriza el bajo compromiso mediante una «decapitación política» rápida de las élites antiestadounidenses para instalar una dócil en cuestión de semanas, evitando los costos de reconstruir instituciones nacionales. Es un enfoque de interés crudo donde el petróleo y la seguridad regional pesan más que el desmontaje filosófico del régimen.
?Robert Kelly ha descrito magistralmente un modelo donde la libertad se posterga tácticamente mientras se estabiliza el «patio trasero», pero la frecuencia de las reuniones de Machado con el círculo íntimo de Trump sugiere que el periodo de prueba de Delcy tiene fecha de vencimiento. Trump elogia a quien obedece hoy por necesidad operativa, pero reconoce a quien mandará mañana por derecho popular. Delcy Rodríguez es simplemente la operadora de una transición gris y subordinada, mientras que María Corina Machado es la arquitecta de la reconstrucción soberana que el pueblo eligió para recuperar su libertad. Como indica la doctrina de Kelly, la decapitación del viejo sistema ya ocurrió; ahora solo queda ver cuánto tiempo tarda el cuerpo político en reconocer a su verdadera cabeza legítima.
