
La muerte de James Van Der Beek, ocurrida el 11 de febrero de 2026 a los 48 años tras una prolongada lucha contra el cáncer colorrectal, dejó al descubierto una realidad que sorprendió a sus seguidores más fieles: pese a haber protagonizado uno de los mayores fenómenos televisivos de finales de los años noventa, el actor atravesaba una situación económica crítica al final de su vida.
El contraste entre lo que su carrera “debía” haber generado y lo que en realidad poseía explica por qué su familia recurrió a un GoFundMe y por qué la enfermedad terminó de asfixiar sus finanzas.
Según un artículo publicado por Marca, distintas estimaciones situaban el patrimonio neto de Van Der Beek entre 12 y 15 millones de dólares en 2026. Ese cálculo se basaba en una carrera extensa y diversa: seis temporadas como protagonista de «Dawson’s Creek», películas como Varsity Blues o The Rules of Attraction, papeles estables en series posteriores como CSI: Cyber, comedias como Don’t Trust the B—- in Apartment 23 y múltiples apariciones, doblajes y trabajos derivados de su popularidad sostenida.
Durante los años de «Dawson’s Creek» (1998-2003), Van Der Beek fue uno de los rostros más populares de la televisión juvenil estadounidense. Ese período, según Marca, fue “el más lucrativo” de su carrera, y muchos asumieron que los residuales —pagos por retransmisiones, sindicación y, más tarde, streaming— seguían alimentando sus ingresos. Sin embargo, la realidad fue muy distinta.
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