
El debate sobre el origen del agua en la Tierra sigue abierto entre la comunidad científica. Las hipótesis clásicas sostienen que meteoritos ricos en agua habrían aportado una parte considerable del suministro hídrico de nuestro planeta en el pasado. Ahora, un nuevo estudio pone en duda esa posibilidad y sugiere que la contribución de meteoritos podría haber sido mucho menor de lo que se pensaba.
Por infobae.com
En la investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, analizaron muestras del regolito lunar, la capa de polvo y fragmentos de roca que cubre la superficie de la Luna y que contiene restos de impactos de meteoritos registrados durante miles de millones de años.
Analizar estos materiales resulta clave porque, a diferencia de la Tierra, el satélite conserva intacta la evidencia de antiguos impactos. Comprender la composición y el origen de ese polvo lunar permite a los investigadores reconstruir cómo y cuánto material, incluido el agua, pudieron haber traído los meteoritos a esta región del sistema solar.
El papel de los meteoritos en la historia del agua lunar y terrestre
De acuerdo con el estudio, el regolito lunar constituye el registro accesible más extenso y continuo de material proveniente de impactos en el sistema Tierra-Luna. A diferencia de nuestro planeta, donde la actividad tectónica y la erosión borraron gran parte de la evidencia de esos eventos, la superficie lunar preserva una mezcla de escombros que se acumuló durante casi 4.000 millones de años.
El grupo de investigación estuvo dirigido por el Anthony M. Gargano, del Instituto Lunar y Planetario (LPI) de la Asociación de Investigación Espacial de Universidades (USRA) y la Universidad de Nuevo México (UNM)
El equipo de Anthony M. Gargano aplicó una técnica que permite identificar restos de meteoritos en el polvo y las rocas de la Luna, analizando diferencias en los tipos de oxígeno presentes. Esta herramienta ayuda a distinguir el material que llegó desde el espacio del que ya existía en la superficie lunar.
Gargano señaló en un comunicado oficial que el regolito lunar funciona como una “mezcladora” natural donde se acumulan y conservan los restos de impactos de meteoritos a lo largo de miles de millones de años.
El estudio concluyó que al menos un 1% de ese polvo lunar proviene de meteoritos ricos en carbono, un tipo de meteorito que suele contener agua en su interior. Esta cantidad permite calcular cuánta agua pudieron transportar esos meteoritos: sería muy poca para influir en los océanos de la Tierra, pero suficiente para explicar el hielo encontrado en los polos de la Luna.
El estudio concluye: “Este flujo implica una contribución de agua insignificante para la Tierra, por lo que una ‘adición tardía’ no puede explicar el presupuesto actual de agua en la Tierra. En cambio, la misma entrega basta para justificar la mayor parte del agua almacenada en trampas frías lunares”. Esto hace referencia a la hipótesis de la “adición tardía”, la cual sostiene que el agua no estaba presente originalmente en la formación de la Tierra, sino que llegó posteriormente a bordo de meteoritos y cometas una vez que el planeta ya se había enfriado.
