
Diosdado Cabello se ha quedado solo en su trinchera de televisión, con el mazo en la mano y una confesión triste. «A mí la arrechera no se me ha quitado».
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En la emisión de Con el Mazo Dando de este miércoles 11 de febrero, Cabello intentó disimular el golpe tras la captura de Nicolás Maduro, y salió al paso de los comentarios en redes sociales que notaban su semblante desencajado.
En tal sentido, llamó «basurita» a quienes lo observan, pero terminó admitiendo lo obvio: no tiene motivos para sonreír.
«Yo estoy aquí haciendo este programa como debo hacerlo, pero a mí la arrechera no se me ha quitado, pero eso no se me va a quitar, eso a mí no se me va a quitar y voy a hacer mi programa», dijo.
