
La Asociación de Productores del estado Guárico (Aprolegua) exige garantías de seguridad en las unidades de producción de la región. El gremio alerta que la criminalidad pone en jaque el inicio del nuevo ciclo de siembra de maíz, que es vital para el abastecimiento nacional.
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Rafael Meza, directivo de Aprolegua, denunció que la extorsión —conocida localmente como «cobro de vacuna»— atenta contra los productores agropecuarios.
Según Meza, esta práctica delictiva no solo afecta el patrimonio de los trabajadores, sino que impacta directamente en el rendimiento de las cosechas.
«Muchos asociados no se atreven a hablar abiertamente, pero entre líneas hemos entendido que les exigen una tarifa para permitirles trabajar en sus propias unidades de producción», señaló el directivo.
Ante la llegada de mayo, mes que marca el inicio del ciclo de siembra de invierno, el gremio urge al Estado a no bajar la guardia. Meza enfatizó la necesidad de mantener operativos de seguridad permanentes en los ejes agrícolas para evitar que el miedo paralice la actividad.
Además, desde Aprolegua proponen establecer reuniones con los cuerpos de seguridad regionales. Crear una red de control estratégico en las zonas críticas de producción. Incrementar el patrullaje rural durante todo el periodo de cultivo.
El sector agropecuario de Guárico espera una respuesta contundente de las autoridades para garantizar que el maíz llegue a la mesa de los venezolanos sin el lastre de la inseguridad.
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