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De valer millones de dólares a no llegar a las cuatro cifras: la gran ruina de los NFT

Carteles publicitarios con arte NFT en Times Square, Nueva York (2022). Noam Galai (Getty Images)

 

En enero de 2022, Justin Bieber se compró una imagen digital de un mono aburrido y pagó por él 1,3 millones de dólares. Era el número 3001 de la serie de NFTs Bored Ape Yacht CLUB (BAYC), que entonces estaban arrasando entre los inversores a precios tan poco módicos como ese. Al cabo de unos meses, Bieber persistió: añadió a su colección otro mono electrónico de la misma serie, esta vez el número 3850, por otros 440.000 dólares. Como se ve, los precios ya habían bajado sustancialmente. Pero la cosa no quedó ahí: al año siguiente, y tras la caída generalizada del mercado cripto, ambos activos habían perdido aproximadamente el 90% de su valor, y en el mejor de los casos valían en conjunto unos 120.000 dólares.

Por: El País

Brad Troemel, artista y personalidad del entorno digital, publicaba hace unas semanas un post de Instagram en el que recogía este y otros casos de flagrante desastre inversor entre usuarios de las redes sociales que habían adquirido NFTs (una unidad no fungible, un ítem digital único): alguien que compró un dibujo de un animalito mangapor 17.000 dólares para ver cómo ahora vale unos 10, otro que ese mismo año se hizo con un mono del estilo de los BAYC por unos 31.000 dólares, lo que entonces parecía un chollo, pero cuyo valor de mercado actual sería prácticamente nulo, y así todo. Ya hace año y medio explicábamos en estas mismas páginas cómo el mercado de los NFTs había caído en picado inmediatamente después de su momento de gloria entre 2021 y 2022. Desde entonces la situación no se ha reconducido, y la mayoría de quienes en su momento creyeron ver en el universo NFT bien un futuro posible para el arte, bien un medio fácil e inmediato para enriquecerse en su mercado, hoy lamentan aquella ofuscación temporal. Los NFTs no solo han demostrado ser un desastre artístico y estético, sino también un fantástico atajo a la bancarrota financiera.

Tras los encierros estrictos derivados de la pandemia de la covid-19, que había aumentado la implantación de las transacciones digitales en los distintos órdenes de la vida, el comercio de NFTs, percibidos además como activos novedosos y con futuro, vivió un rápido incremento, también en el mercado del arte. Aunque desde 2017 ya se habían empezado a comercializar este tipo de, digamos, obras artísticas (Curio Cards fue, ese año, la primera colección de NFTs en la blockchain Ethereum), 2021 y principios de 2022 compondrían el periodo en el que el mercado alcanzó su mejor momento, con casos como la venta del vídeo Everydays: the First 5000 Days, del artista digital Mike Winklemann, Beeple, por 69,35 millones de dólares en marzo de 2021, y después HUMAN ONE del mismo autor (28,9 millones), Right-Click and Save As Guy, de XCOPY (más de 7 millones), o la que está registrada como la obra de arte NFT vendida por un precio más elevado, una imagen digital de dos esferas fusionándose que remite a un signo de infinito llamada The Merge, del artista Pak: se vendió por un precio total de 91,8 millones de dólares a repartir entre un conjunto de 29.000 coleccionistas en diciembre de 2021.

Es importante apuntar que el perfil de estos compradores no se corresponde con el del coleccionista de arte, sino que está más cerca de los criptoinversores y los especuladores financieros, pese a la coartada artística de los activos. Sería difícil estimar el valor actual de estas obras en su día absurdamente caras, ya que permanecen como casos únicos, y en el panorama actual habría que determinar si alguien querría adquirirlas por algún precio, o si a sus propietarios actuales les parecería bien deshacerse de ellas por lo que el mercado les daría a cambio. Si cualquier cosa vale ni más ni menos que lo que alguien esté dispuesto a pagar por ella, variable que en el arte resulta especialmente difícil de predecir (de ahí el interés de las subastas y el nerviosismo que suelen generar entre los aficionados y los directamente involucrados), esto aún se acentúa más en el caso de los NFTs.

El último informe sobre el mercado del arte publicado por el gigante internacional de las ferias Art Basel, The Art Basel and UBS Global Art Market Report 2025, dedicaba todo un apartado a los NFT, a cargo de Gauthier Zuppinger, consejero delegado y fundador de NFT18.com, plataforma surgida como apoyo a los inversores en este ámbito. Esto indica Zuppinger en su informe: “A medida que las ventas de NFT vinculados al arte se disparaban en 2021, la atención se centró en gran medida en su valor financiero y en el retorno de la inversión, mientras que los retos tecnológicos que planteaba este nuevo medio se cuestionaban con mucha menor frecuencia: se trataba, sobre todo, de subirse al tren a tiempo. Pero en 2025, cuando el valor agregado de las ventas se ha estabilizado en un nivel considerablemente más bajo, empiezan a surgir preguntas sobre qué ha sido de todas las promesas del movimiento del arte digital”.

Puedes leer la nota completa en El País

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